Es insostenible financieramente; desincentiva la cotización y formalización del mercado laboral; elimina el derecho de propiedad del trabajador sobre sus aportes previsionales; genera millonario déficit y deuda pública; y obliga a subir fuertemente los impuestos. Estas son algunas de las razones tras la afirmación del titular de Hacienda.
Publicado el 11.12.2017
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“No+AFP” es uno de los eslóganes y exigencias principales que impuso el Frente Amplio como condición indispensable para respaldar al candidato presidencial Alejandro Guillier en las elecciones del próximo 17 de diciembre.

Decimos claramente, sin ambigüedades: no más AFP, pensiones justas y dignas”, fue el mensaje que repitió insistentemente Beatriz Sánchez durante su campaña presidencial, quien plantea volver al antiguo sistema de reparto pero utilizando la plata que ya tienen ahorrados los trabajadores.

El senador recogió el guante y dijo que “el sistema de AFP objetivamente ha sido un fracaso. Esto es parte de un gran engaño y por eso es absolutamente legítimo que por lo menos terminemos con el monopolio de las AFP y haya otro sistema alternativo. En una economía de mercado hay más opciones para los ciudadanos, solo en Chile no pasa eso”.

Eyzaguirre: “Volver a un sistema de reparto es pan para hoy y hambre para mañana”

Sin embargo, ambas posturas fueron contrastadas por Nicolás Eyzaguirre, ministro de Hacienda del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, quien aseguró en una entrevista en La Tercera que “la primera discusión clave es si queremos un sistema de ahorro o uno de reparto. Lo he dicho en muchas oportunidades, creo que la gran ventaja de nuestro sistema de pensiones es que es ahorro, porque eso sin duda alguna favorece el crecimiento. Aumenta las posibilidades de inversión”.

“En cambio, en el reparto, el activo que ahorra se lo pasa al pasivo que lo consume, por tanto no hay ahorro. Esa diferencia es fundamental, y como ya pagamos los costos de pasar de un sistema de reparto a uno de ahorro, volver a uno de reparto es pan para hoy y hambre para mañana. Dado el envejecimiento de la población, como los activos serán cada vez menos en proporción a los pasivos, el sistema es insostenible”, explicó el ministro.

Y es que hay, al menos, cinco razones de por qué la propuesta del Frente Amplio es “pan para hoy y hambre para mañana”, como dice Ezaguirre.

1- Razón económica

Los ingresos no son suficientes para pagar las pensiones prometidas en el futuro, ya que provocarían un déficit creciente, año a año, alcanzando en el año 2100 una cifra equivalente a USD $ 70.000 millones, explica Cecilia Cifuentes, investigadora del ESE Business School.

“Este es un sistema de reparto con trampa, ya que en una primera etapa usa fondos de capitalización para su financiamiento. Por esa razón es favorable a las generaciones ya jubiladas o prontas a hacerlo (los líderes del movimiento No+AFP, por ejemplo) y es un desastre para las generaciones jóvenes. Por eso “pan para hoy y hambre para mañana”. Pero los que “comen” no son los mismos que luego se “mueren de hambre”, dice la economista.

2. Desincentiva la cotización y formalización del mercado laboral

El segundo problema que advierte la economista UC es que el sistema de reparto que plantea el Frente Amplio, debido a los mayores beneficios contemplados, desincentivará la cotización previsional y la formalización en el mercado laboral.

Ello, porque los que están en edades próximas a la jubilación no tendrán ningún motivo para cotizar, porque el ahorro de los últimos años no afectará significativamente el nivel de los beneficios.

“El tema de fondo es el problema de incentivos: yo no financio mi pensión, lo que genera incentivo a eludir. Se suma el incentivo de jubilados con mayor poder de presión para mejorar su situación (recibo el beneficio pero no pago el costo, como el caso del “jubilazo” de la periodista Myriam Olate). Dado que se deben definir reglas arbitrarias para “repartir” los fondos de los trabajadores activos, siempre habrá espacios de subjetividad y malos manejos”, señala Cifuentes.

Lo que lleva a que los beneficios que se plantean provocarán estrategias oportunistas de cotización, que se traducirán en menores cotizaciones y mayores déficits e informalidad laboral.

“El aumento de los costos de contratación para el empleador y el menor salario líquido para el trabajador empujarán a una mayor informalidad laboral, ya que se percibirá como un impuesto al trabajo y no como un ahorro individual”, puntualiza.

3. Elimina el derecho de propiedad del trabajador sobre sus aportes previsionales

Este aspecto es preocupante ya que es una expropiación para el trabajador, que destina actualmente sus fondos a un Fondo de Reserva de Pensiones, y se utilizarán sus dineros para pagar los beneficios de los actuales pensionados. Además, los trabajadores pierden el derecho a dejar herencia.

4. Millonario déficit fiscal

El sistema que se propone, al eliminar el ahorro y generar un alto déficit, que debería ser financiado por el Estado, provocaría una fuerte caída del ahorro nacional, lo cual afectará la inversión, el crecimiento económico, el empleo y los salarios.

“Esto no es sólo un tema que afecta al mercado de capitales, sino a todos los individuos. La existencia en Chile de créditos hipotecarios a plazos muy largos y con tasas muy bajas se explica en parte importante por el sistema previsional que tenemos”, dice la investigadora.

5. Mayores impuestos

Como la redistribución de ingresos que genera la propuesta previsional de Beatriz Sánchez no es económicamente sustentable y deberá ser financiada por el Estado, provocará que los trabajadores jóvenes y las generaciones futuras deberán soportar mayores impuestos para cubrir las deudas contraídas y los déficit del presupuesto público.

“Beneficiar a las generaciones actuales en desmedro de las generaciones futuras no es justo ni recomendable, ya que no hay ninguna certeza que las nuevas generaciones tengan niveles de vida superiores a las actuales generaciones. Es más, estudios muestran que las actuales generaciones de jóvenes son más pobres”, concluye Cifuentes.