La consultora que estuvo más cerca de los resultados en la proyección de votación de la primera vuelta sostiene que la variación de estos votantes “depende básicamente de cómo se están extremando las posturas entre los dos candidatos”.
Publicado el 10.12.2017
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“El primer problema es que se están utilizando metodologías que ya se usaban hace cincuenta años”, dice María Estela Lavín, socia -junto a su hermano Juan Pablo Lavín– de Chiletendencia, consultora que estuvo más cerca de los resultados en las proyecciones de votación para la primera vuelta presidencial.

Con el apoyo de la Universidad del Desarrollo, la empresa utiliza un panel aleatorio representativo de 1.200 personas en el Gran Santiago al que monitorean permanentemente. 

En conversación con “El Líbero” María Estela Lavín se refiere a la modernización que necesitan las encuestas, pero además sobre los elementos que considera claves de cara a la segunda vuelta presidencial.

– ¿Qué conclusiones saca del desempeño de las encuestas en la última elección presidencial?

– El primer problema es que se están utilizando metodologías que ya se estaban usando hace cincuenta años y que en realidad ya no corresponden a las mismas personas que se entrevistaban antes. Estamos hablando que hoy las personas tienen menos tiempo, que prefieren que sea todo mucho más rápido, y que de alguna manera eso va sesgando el grupo de personas que encuestas, porque te contestan las personas buena onda, que tienen más tiempo, o les dio pena el encuestador; eso en caso de las encuestas presenciales. En las telefónicas, para qué decir, porque tienen unas bases de datos que no siempre son completas, sobre todo cuando es a un teléfono fijo. En general, los teléfonos celulares cuando son números desconocidos o encuestas cortan, entonces al final tienes una muestra que no es representativa de la realidad. Es una muestra de la gente que contesta encuestas.

-¿Cómo lograron que su encuesta predijera resultados más cercanos a los de la elección?

– La metodología fue elegir personas que fueran representativas del Gran Santiago, y para elegirlas, lo hicimos de forma aleatoria, probabilística, y fuimos a sus casas a decirles que ellas eran las personas que representaban su comuna y segmento. Primero les explicamos con cartas -que eran de la Universidad del Desarrollo en este caso-, que este era un sistema que quería medir opiniones, tendencias, y que estaba hecho con fines de investigación. Una especie de People Meter. Ahí hubo muchas personas que se entusiasmaron con la carta, y nos dijeron que estaban dispuestos a ser parte del panel. Pero a las personas que no nos respondieron, las fuimos a ver a sus casas para convencerlas, y ahí hubo un porcentaje que no quiso participar, entonces tuvimos que utilizar metodologías que también son estadísticas de reemplazo. La muestra se hizo de manera muy rigurosa de forma que no tuviera un sesgo de ningún tipo.

– ¿La diferencia entonces es elegir a quién se encuesta?

-Si, es elegir quién es la persona. Después de eso, otra diferencia grande es que la encuesta inicial es presencial. Al tener esa característica, se puede chequear que las cosas que se están diciendo en su casa son reales. Por ejemplo, a la persona que tienes inscrita como hombre, 40 años, de la comuna de Pudahuel, con tres hijos, es efectivamente él. La hicimos presencial y en los hogares. Después la interacción con ellos es vía celular, ya que eso hace que nos contesten las encuestas porque es todo mucho más fácil. Entonces ellos se demoran menos en responder y nosotros mantenemos la comunicación con ellos semanalmente.

– ¿Y el voto probable cómo se definió?

– Nosotros empezamos a mirar hacia atrás toda la información que teníamos de los panelistas, porque como llevábamos un año ocho meses con el panel conformado, teníamos información sobre si habían votado en elecciones anteriores, como la presidencial y municipal. Hicimos preguntas del estilo “¿usted conoce al menos dos candidatos a concejal? o nombre dos candidatos a concejal de su comuna”, y ahí nos fuimos dando cuenta a quiénes realmente les interesa el tema política y a quienes no. Más allá de los que te dicen voy a votar o no, nos dimos cuenta que evidentemente la persona que ve la cuenta pública de la Presidenta es una persona que le interesa la política y las políticas públicas, y que va a votar.

-Tras la elección las encuestas quedaron dañadas en su prestigio. ¿Cómo se recupera la confianza en ellas?

– Las empresas consagradas en temas de encuestas, obviamente tienen que empezar a replantear y a repensar cuáles son sus metodologías y cómo las pueden ir mejorando. Creo que entre más fácil le hagamos a la gente el tema de la opinión y mejor conozcamos a las personas va a ser mejor, y probablemente las metodologías como la nuestra, las de panel, van a ir tomando más fuerza. Otra cosa importante, es que cuando uno sigue a las mismas personas -que es un trabajo difícil de hacer porque algunos se van y hay que pedirles que vuelvan-, medir las tendencias es mucho más real. Si se saca una foto en el día A con un grupo de personas que dice que Piñera tiene 50%, y sacas una foto en el día B con otro grupo que te dice que Piñera tiene 53% eso puede ser dentro del margen de error, pero si la sacas las dos veces al mismo grupo quiere decir que subió. Entonces, ahí hay una ganancia importante en la metodología de los paneles.

Segunda vuelta

-¿Cómo ve la segunda vuelta presidencial?

-Ya no se pueden publicar resultados. Nosotros todavía estamos midiendo, lo hicimos hace dos semanas, vamos a hacerlo la próxima semana también, sin decir nada por supuesto, pero porque nos dimos cuenta de algo interesante que no se ve si es que no se mira a las mismas personas. Esto tiene que ver con que hay un 4% de personas -voto probable- que cambia su voto, pero que no tiene un comportamiento consistente con las típicas mediciones que uno hace como “todos los de MEO se irán a Guillier” o “los votantes de Sánchez se irán a Guillier”, no es así, no toda la gente se comporta de esa forma. Hay un 4% que va variando entre Guillier y Piñera, por lo tanto a medida que van pasando cosas… lo único que podemos decir es que esta va a ser una elección estrecha y que estamos pendientes a qué pasa con ese 4% que se va moviendo entre un candidato y otro.

– Según el último estudio que hacen dicen que los votantes de Sánchez y Ossandón definirían la elección presidencial…

– Los votos de Beatriz Sánchez -que nosotros sabíamos que tenía un 20%-, por supuesto que son una cantidad importante, y en gran medida van a influir muchísimo en lo que va a pasar en la segunda vuelta, aunque no son cien por ciento traspasables a Guillier, eso es un fantasía. Los votos de Ossandón, que nosotros miramos, pudimos ver que la gente que nos dijo votar por él, después se cambiaba 30% a Piñera, 30% a Guillier, 5% a MEO, 5% a Goic, o sea muy cambiante. Entonces, el hecho de que Ossandón esté apoyando a Piñera con toda la fuerza que lo está haciendo puede marcar una diferencia. Y, este  4% de indecisos que son votantes probables, y que van entre Guillier y Piñera dependen básicamente de cómo se están extremando las posturas entre estos dos candidatos.

-¿Cuáles van a ser los factores o fenómenos determinantes de la elección?

-La participación de los jóvenes. Por lo que nosotros vimos muchos jóvenes fueron movilizados a votar por el Frente Amplio, vamos a ver si esos mismos van a ser motivados a hacerlo por Guillier. La participación de los rostros emblemáticos como Ossandón, o Felipe Kast, que tienen mucho arrastre entre los jóvenes. Y, probablemente, lo que pase dentro de estas semanas que han estado movidas para los dos candidatos, por las declaraciones que han hecho.