Un elemento clave de la defensa chilena será explicar que el llamado "Acuerdo de Charaña" no se concretó porque La Paz se negó a hacer un canje territorial. Para Chile, ahí se extinguió el tema.
Publicado el 22.03.2018
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Si bien en la primera jornada de alegatos orales en la Corte Internacional de Justicia Bolivia intentó demostrar lo injusto de su realidad utilizando recursos de carácter más emocionales que jurídicos, el segundo día se centró en exhibir una seguidilla de momentos en que a su juicio se han generado instancias de negociación para una salida soberana al mar de ese país. Así, en su segunda oportunidad de defensa los jueces y representantes bolivianos mencionaron y pusieron como ejemplo el Pacto de Tregua de 1884, que puso fin a las hostilidades entre Bolivia y Chile por la Guerra del Pacífico, así como otros tratados, conversaciones y oportunidades en que se ha discutido el tema del mar entre ambos países. 

Tras un día de receso, hoy Chile da inicio a su primera jornada de presentaciones de alegatos orales en la corte de La Haya, donde buscará defender su postura para evitar que Bolivia le obligue a sentarse a conversar para negociar una salida soberana al Océano Pacífico. Fuentes consultadas por “El Líbero”, dentro del equipo jurídico que defenderá a nuestro país, reconocen que si bien la fortaleza de la estrategia boliviana radica en lo comunicacional y lo político, Chile se mantendrá en la línea más bien jurídica, y refutará punto por punto cada uno de los argumentos presentados por el país altiplánico.

Uno de estos argumentos que discutirá Chile en su postura y que fue mencionado en el segundo día por Bolivia como parte de sus alegatos, es el acuerdo de Charaña de 1975, entre los gobernantes de la época Augusto Pinochet y Hugo Banzer, que consistía en un canje territorial. En este punto en específico, Chile argumentará que fue Bolivia la que hizo fracasar el acuerdo, ya que ese país no estuvo dispuesto a hacer el intercambio de territorio. Por esa razón, para Chile el asunto se extinguió en ese momento y no ha habido hechos posteriores que sustenten la teoría de La Paz.

Inquietudes para el país

Si bien hay mucha confianza en el equipo chileno, también existen algunos elementos que inquietan. Una de las sorpresas que se llevó el grupo jurídico fue no encontrar al juez japonés Hisashi Owada dentro del tribunal, lo que podría tener implicancias en la resolución del caso, ya que fue quien planteó una de las preguntas claves para Chile en las excepciones preliminares: qué se entendía por concepto de soberanía.

Además, tampoco participan el juez australiano James Crawford y el juez inglés Christopher Greenwood, este último quien en las excepciones preliminares preguntó de dónde se originaba la obligación de negociar, un cuestionamiento clave para el país y que Bolivia no ha logrado responder. Es por esto que, para el equipo que representa a Chile en La Haya no fue grato descubrir que los magistrados no formaban parte del caso, ya que confiaban en su “solidez y criterios jurídicos”.

El otro aspecto que podría perjudicar a Chile es la exposición del abogado inglés que representa a Bolivia, Vaugham Lowe, quien en el segundo día de los alegatos hizo un desarrollo nuevo de derecho internacional, en el cual señaló que por interpretación extensiva de las disposiciones de la carta de Naciones Unidas y del estatuto de la Corte Internacional de Justicia se podría considerar que cualquier cuestión que originara una oposición de posturas entre los países podrían ser resueltos y llevados ante los tribunales internacionales generando una obligación de resolverlos a través de negociaciones. Esta tesis abre un camino a la “creatividad” de la Corte, lo que puede resultar atractivo, pese a que actualmente no tenga sustento en el derecho internacional.

Por último, dentro del equipo jurídico chileno reconocen que la argumentación boliviana, que tiene su fortaleza en el ámbito político-comunicacional, y en su tono “emocional”, genera empatía y podría inclinar a la corte a redactar un fallo que no pueda interpretarse como una derrota boliviana.
Por lo tanto, no se descarta un fallo “salomónico”, que deje bien parada a la corte ante la opinión pública mundial, pero que no le “dé con la puerta en las narices a nadie” -como lo grafica un miembro de la delegación chilena en La Haya-, y que no tenga efectos reales para Chile, en el sentido de obligar al país a negociar un acceso soberano al mar para Bolivia.