En conversación con "El Líbero", Felipe Brangier analiza el momento que vive el equipo dirigido por Edmundo Olfos y los desafíos que tienen en el torneo que comienza hoy en Viña del Mar.
Publicado el 13.01.2018
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La clasificación al Mundial de San Francisco y a las World Seven Series son los objetivos que tiene la selección chilena de rugby este fin de semana en el Seven de Viña del Mar.

Si bien “Los Cóndores” se caracterizan por ser fuertes en casa, este 2018 vienen con una inyección de energía. En menos de tres meses vencieron a los míticos All Blacks y a los Springboks, pero además quedaron en segundo lugar del Seven de Punta del Este que se realizó el fin de semana pasado en Uruguay.

En conversación con “El Líbero” el capitán chileno Felipe Brangier (29) analiza el momento que vive el equipo dirigido por Edmundo Olfos y los desafíos que tienen en el torneo que comienza hoy en Viña del Mar.

– ¿Quedaron conformes con el desempeño que tuvieron en Punta del Este?

– Sí, contentos y conformes con el rendimiento. Fue un buen torneo para nosotros, pudimos avanzar en varios aspectos que queríamos mejorar, los pusimos a prueba, y la verdad es que salió todo bien. Acompañado con que tuvimos una muy buena posición, un segundo lugar, además de otro hito histórico, como ganarle a Sudáfrica, que no se nos había dado anteriormente. Fue un buen resultado para nosotros.

– Los comentaristas argentinos en la transmisión alabaron el nivel que estaba teniendo Chile…

– La verdad es que el esfuerzo y el nivel que ha tenido el grupo ha sido un mérito colectivo de parte del staff, del entrenador, la Federación, que nos ha dado las condiciones, y muy por sobre todo el Comité Olímpico, que ha confiado en esta disciplina y ha puesto fichas ahí para poder darnos recursos en la preparación y en las competencias internacionales que hemos tenido. Esto se debe básicamente al apoyo y a la estructura que hemos tenido, y al esfuerzo y sacrificio de los muchachos. Nosotros nos desarrollamos en un medio amateur, que tenemos que compatibilizar con la universidad y con el trabajo, y este grupo ha sabido priorizar el deporte y esta competencia, pese a todo lo que significa. Es un mérito colectivo.

– ¿Qué diferencia tiene esta selección de rugby 2018 con la de otros años?

– No es tanta la diferencia, sino que ahora estamos cosechando todos los esfuerzos y lo que nos hemos preparado los años anteriores. Estamos en un peak, por así decirlo, con un grupo de jugadores que ha priorizado la preparación en este deporte. Además, el Comité Olímpico nos ha dado la posibilidad de salir a competir y prepararnos internacionalmente, que es lo que necesitan los deportes, competencia y roce. No es tanta la diferencia, sino que la preparación exhaustiva que hemos tenido tanto los jugadores, como la estructura en general.

– Pero en menos de tres meses le ganaron a los All Backs y a los Springbocks…

– Sí, dos hitos importantes para el rugby nacional que van a quedar en la historia y que nos dejan muy entusiasmados. Es sin duda un golpe anímico y de confianza para seguir aspirando a más y mejores competencias.

Seven de Viña del Mar

– ¿Cómo se plantearán el Seven que parte hoy? La historia dice que ustedes son más fuertes de local…

– Lo estamos tomando con mucha tranquilidad, paciencia y humildad. Venimos de hacer un buen torneo en Punta del Este, pero no hemos conseguido nada oficialmente aún, tenemos parte de la clasificación más o menos abrochada pero no bajaremos el nivel hasta quedarnos con la clasificación sudamericana y ojalá, con el título del torneo. Estaremos con tranquilidad y sin tanto nerviosismo como en otros años, porque confiamos en que la preparación ha sido buena y así lo hemos demostrado en las últimas competencias que hemos tenido.

– ¿Cuáles son los duelos más difíciles?

– Son todos difíciles, no hay uno particularmente. Podría decir el de Uruguay, porque mezcla conceptos más emocionales, con un poco más de historia que a veces opacan el nivel técnico y táctico, y uno empieza a jugar desde lo temperamental. Pero todos son difíciles, nos toca un grupo tremendamente complicado con Alemania, Argentina y Canadá que son selecciones que tienen estructuras profesionales mucho más robustas que las nuestras y los miramos para arriba, entonces todos los partidos son difíciles para este torneo.

– ¿Qué se juegan? 

– En Punta del Este conseguimos quedar primeros por sobre las selecciones sudamericanas. Ese fue el primer objetivo que planteamos, quedar por sobre Paraguay y Colombia, que somos los que estamos disputando los cupos al mundial y a los World Series. Entonces, en esa primera etapa cumplimos los objetivos, y ahora en Viña esperamos abrocharlo, mantener el nivel de juego, quedar por sobre los sudamericanos y clasificarnos indiscutiblemente como los primeros sudamericanos en quedarnos con las plazas al mundial.

– ¿Qué diferencia a “Los Cóndores” de las otras selecciones que compiten?

– No hay un aspecto tan puntual, sino que el esfuerzo, sacrificio y ganas de querer trascender un poco en esta disciplina. Vemos que gracias al Comité Olímpico hemos tenido la posibilidad de competir internacionalmente, nos hemos podido medir con selecciones que tienen estructuras totalmente profesionales y vimos que ahí no hay tanta diferencia, que tenemos todas las herramientas y las condiciones para competir de igual a igual contra ellos y eso nos entusiasma, nos llena de ganas y de energía para seguir jugando. Además de vivir el sueño de jugar como profesionales, contra profesionales, pero teniendo una estructura amateur.

– ¿Al ser una estructura amateur, donde gran parte de la jugadores trabaja o estudia, cómo se hace para compatibilizarlo con la competencia?

– El jueves, por ejemplo, trabajé medio día, y me vine el viernes a Viña a entrenar. No tengo vacaciones, las ocupo para competir. Yo tuve la suerte de entrar en un ejemplo de empresa chilena como el grupo Security, que se preocupa mucho por las condiciones de sus empleados y han sido un pilar fundamental en mi carrera deportiva, para seguir compitiendo y compatibilizarlo con el trabajo, porque me han apoyado 10 puntos.

Fotos: Felipe Brangier