240 voluntarios de la institución que dirige el sacerdote jesuita Juan Cristóbal Beytía comenzarán hoy la habilitación de las primeras 30 viviendas de emergencia en Tierra Amarilla.
Publicado el 04.04.2015
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Desde que se desató la catástrofe de los aluviones en la región de Atacama, funcionarios de TECHO-Chile viajaron a la zona para comenzar a planificar la construcción de viviendas para las familias que perdieron sus casas. “Lo primero que hemos hecho es ayudar a los municipios a organizar su capacidad interna, para poder comenzar con los catastros de emergencias. Es muy importante trabajar sobre información fidedigna y por eso son importantes los catastros”, señala el sacerdote jesuita Juan Cristóbal Beytía, Capellán de TECHO. “Nos hemos preocupado en conseguir terrenos que sean seguros, suficientemente grandes, con características especiales, donde lógicamente no haya pasado el aluvión. Y no son muchos los lugares que cumplen esas condiciones”, agrega.

BEYTIAA partir del trabajo ya realizado, TECHO comenzará hoy sábado con la construcción de las primeras 30 casas de emergencia en la localidad de Tierra Amarilla. “En este caso tendrán un standard un poco mejor que las que hemos construido luego de otras catástrofes. Son viviendas un poco más grandes, de 24 metros cuadrados, y con materiales que permiten mejor resistencia a la lluvia y mejor aislación. Además, serán viviendas progresivas, capacitadas para que duren bastante tiempo, hasta 20 años”, señala Beytía. “Es urgente empezar a construir, porque los albergues no son lugares donde la gente puede permanecer mucho tiempo. Pasan los días y comienzan a aparecer problemas sicológicos en las familias y empiezan las enfermedades”.

El costo del traslado de los voluntarios

CHA„ARAL: Habitantes intentan volver a la normalidadEs el Estado el que financia las viviendas sociales, pero las instituciones como TECHO necesitan costear el traslado y la alimentación de los voluntarios, que demoran cuatro días en construir una casa.”Para construir 30 casas, necesitamos 240 voluntarios y llevar un voluntario desde Santiago hasta Copiapó, nos sale 200 mil pesos, por sólo uno de los cuatro días que estará construyendo las casas. Esto significa que por cada casa que construiremos, necesitamos 1 millón 600 mil pesos. Y luego de las 30 casas que se construirán en Tierra Amarilla, tenemos planificado habilitar 120 viviendas más a partir de la próxima semana. Es por eso que es muy importante el apoyo que nos pueda dar la ciudadanía en este sentido”, puntualiza Beytía. Por esto, TECHO-Chile está recibiendo donaciones en la cuenta corriente del Banco Santander Nº 0-000-6518783-3, RUT: 65533130-1 bajo el nombre de “Fundación Un Techo para Chile”.

TECHO

La evaluación de las autoridades

– ¿Cómo evalúa el desempeño de las autoridades a poco más de una semana de la catástrofe?

– Comparando lo que ocurrió el año pasado con el terremoto de Iquique y el incendio de Valparaíso, creo que hemos mejorado mucho, en la coordinación interna dentro de los organismos del Estado. En Valparaíso, fue muy difícil trabajar. Donde sí he visto que hay que mejorar es sobre el levantamiento de información de lo que cada municipio realmente necesita con urgencia. Y en este caso los municipios, los que manejan la información, están siniestrados. Entonces su capacidad se ve muy reducida. Es necesario que otras instituciones, como puede ser la ONEMI, sean las que tomen las decisiones en un primer momento.

– ¿Ve una sensación de desamparo por parte de la ciudadanía de Copiapó? Se lo pregunto en relación a la ayuda que llegó a Valparaíso hace justo un año.

– Se está recibiendo ayuda, pero que esta llegue rápidamente a Copiapó es más difícil de lo que ocurrió en Valparaíso, por un asunto de distancias con Santiago. El Gobierno se ha movido, pero lo que he visto yo, es que la magnitud de la catástrofe es mucho mayor, porque afecta a mayor cantidad de familias. A diferencia de lo sucedido en Iquique y Valparaíso, el centro de Copiapó quedó completamente inoperativo, los edificios públicos también resultaron anegados. Por lo mismo, a las autoridades les cuesta mucho más organizarse y del mismo modo a la ciudadanía le costará mucho tiempo volver a la normalidad.