Michel Jorrat, el diseñador de la reforma, se sumó a los gremios empresariales y economistas que le piden al ministro de Hacienda realizarle modificaciones legales.
Publicado el 02.07.2015
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La reforma tributaria impulsada por el Gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet, que sube los impuestos a las empresas a 27% y modifica toda la estructura tributaria utilizada por el país durante los últimos 40 años, se aprobó en el Congreso en septiembre de 2014, pero recién esta semana el ex director del Servicio de Impuestos Internos, Michel Jorrat, admitió que se hizo en forma apurada y que su implementación requiere modificaciones.

En entrevista con el diario Pulso, el ex miembro del comando de la Mandataria, y quien diseñó durante 2012 dicha reforma boleteando para la empresa AyN de Giorgio Martelli  –precampaña que está siendo investigada por la fiscalía en el caso SQM-, afirmó que la “reforma fue bien diseñada” pero que los cambios introducidos –que modificaron prácticamente todo el proyecto de ley-, se hicieron “contra el tiempo y esa celeridad en redactar podría haber dejado algunas cosas poco precisas que requieran de una simplificación o precisión en la ley”.

Jorrat, quien dirigió el servicio entre marzo de 2014 y junio pasado, avaló tácitamente las críticas de los gremios de empresarios, parlamentarios de la Alianza, abogados y economistas que han pedido al ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés, que envíe un proyecto de ley para ajustarla y mejorarla, ya que las circulares del SII no serían suficientes para implementarla.

“En el proceso de redacción de las circulares y normativas  puede ser que aparezcan situaciones que ameriten ser corregidas o precisadas en la ley. Es compleja la coexistencia de dos regímenes,  pero se podría mantener y hacerlo más simple. No tengo una propuesta concreta, pero sí veo espacio para precisar mejor cómo conversan estos dos regímenes, ser más sencillos, hay ciertos registros que no aportan mucho”, dijo Jorrat en la entrevista a Pulso.

En este escenario, Bernardo Fontaine, el economista que ayudó a articular el acuerdo entre el Gobierno y la oposición para mejorar el proyecto el año pasado, y quien aboga por realizar ajustes, conversa con “El Líbero” sobre los repentinos planteamientos del ex director del SII. Además, actualmente Fontaine está dando otra batalla en contra de la reforma laboral del Gobierno a través de su movimiento “reforma a la reforma”.

– ¿Qué cambios se deberían realizar a la reforma tributaria? ¿Por vía legislativa o administrativa?

– Los cambios relevantes requieren ley. Es necesario simplificarla y mantener que el impuesto pagado por la empresa sea 100% deducible del impuesto pagado por el accionista. La reforma establece que a la hora de pagar el impuesto personal, se les reste solo 2/3 del impuesto pagado por la empresa y no el 100% como es hoy. También es mejor dejar el impuesto a las empresas en 25% para no perjudicar más el ahorro y la inversión.

– ¿Para qué mantener el crédito del 100% de la primera categoría contra el global complementario y no del 65%?

 – Con el 65% establecido en la reforma habrá una injusta discriminación. Por ejemplo, un empleado que paga 20% de su sueldo, si se independiza, como emprendedor, aunque gane lo mismo, va a pagar 29,5%. O un profesional podrá tributar 35% por su sueldo y pagará 44,5% % por los dividendos que reciba de una sociedad de la cual sea accionista.

– ¿Por qué es necesario corregir las reformas tributaria y laboral?

– Sería bueno corregir la reforma tributaria para reimpulsar la economía. Creo que si el ministro Valdés equilibrara la reforma laboral y simplificara la reforma tributaria pondría de nuevo a Chile en la senda del crecimiento. La responsabilidad está en sus manos.

– ¿Qué opina sobre las críticas de Jorrat a la reforma tributaria? 

– Jorrat tiene razón en lo del apuro. Dijimos que la reforma fue poco prolija, pero no nos escucharon. Ahora el mismo ex director del SII lo reconoce. Otro punto negro para el ministro Arenas. Hay temas mal redactados, por ejemplo, en los  sistemas especiales para PYMES, como la postergación del IVA en 60 días adicionales o a la reinversión de utilidades sin impuestos. La reforma deja fuera a gran parte de la PYMES porque la redacción de los requisitos no está bien.

– ¿A qué se refiere específicamente? 

– Puede ser que la interacción entre los dos sistemas pudiera ser objeto de alguna precisión para una mayor simplicidad. Pero no sería partidario de modificar aspectos sustanciales que tengan que ver con la recaudación y los efectos redistributivos, esos dos elementos se deben mantener. Retroceder en la carga impositiva no es lo adecuado.

– ¿Cómo se puede simplificar, porque una de las críticas es su complejidad?

– Para simplificar sería mejor restringir la renta atribuida a sociedades que solo tengan como socios a personas naturales, y que no tengan filiales o inversiones en otras sociedades. Pero ojo, la renta atribuida no es el problema, porque es voluntaria y servirá sólo para algunas empresas. Al grueso de la economía le conviene claramente el sistema parcialmente integrado. Eliminar la renta atribuida dará la apariencia de haber mejorado el sistema, pero no soluciona los problemas de fondo.

– ¿Cuáles son sus proyecciones de recaudación con la reforma?

– Difícil saberlo. La caída del crecimiento generará menos recaudación en millones de pesos. Como porcentaje del PIB, bien puede ser más que el 3% por la significativa reducción en la evasión. Jorrat mismo reconoce que el SII está siendo y va a ser muy exitosos en eso. Ahí hay recursos para dejar la tasa en 25% y mantener el crédito en 100%.

– ¿Cómo ha sido la implementación?

– Estamos en la parte fácil. Todavía queda por aplicar el grueso de la reforma, la parte más compleja.