La Presidenta sostiene que crecer menos del 3% "no es suficiente para poder generar los empleos de calidad que necesitamos", pero omite que durante los casi cuatro años de gestión, su mayor crecimiento ha sido 2,3% en 2015. Además, varias afirmaciones sobre su legado económico no parecen adecuarse a la realidad.
Publicado el 14.11.2017
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Una relación turbulenta ha tenido la Presidenta Michelle Bachelet con el crecimiento económico durante sus casi cuatro años de gestión.

En su programa de gobierno, la Mandataria señaló que recibiría en 2014 un país creciendo al 4%, pero que “a partir de 2015 retomaremos la senda sostenida de crecimiento y en la segunda mitad de la próxima administración, Chile crecerá en torno al 5%, es decir, al nivel de su PIB potencial”.

Sin embargo, la cruda realidad ha mostrado que la economía sólo ha crecido 1,8% en promedio anual durante su administración, la tasa más baja desde el retorno a la democracia, y muy inferior al 5,3% que consiguió su antecesor Sebastián Piñera.

La turbulenta relación de Bachelet con el crecimiento

Por ello generó polémica que la Mandataria hiciera un llamado ayer, en una columna en el Diario Financiero, a mejorar el crecimiento económico, porque “un crecimiento del 3% no nos debe dejar conformes. Estos niveles de crecimiento no son suficientes para poder generar los empleos de calidad que necesitamos”, afirmó.

Ello, en relación a que su gobierno ha dejado una “mejor base” para el crecimiento futuro, ya que entregaría una “economía en recuperación, libre de desequilibrios y con capacidad para retomar mayores niveles de crecimiento”.

De hecho, el crecimiento más alto que ha tenido en sus cuatro años de gobierno fue el 2,3% de 2015, ya que en 2014 tuvo 1,9%, en 2016 1,5% y este año rondará por ese número. La última vez que Bachelet hizo crecer la economía sobre 3% fue en 2008, cuando llegó al 3,5%.

Hace pocos meses, en abril, había dicho al mismo diario que “a mí no me interesa para nada un crecimiento económico brutal por sí solo, el crecimiento económico tiene que expresarse en una mejora en la vida de las personas”.

Y en agosto, en un discurso en el VII Congreso Nacional de Concesiones, replicó a “quienes han dicho que este gobierno no se preocupa por la economía presente y futura, queremos compartirles un dato. Estas cifras de concesiones son las más altas para un periodo desde la administración del Presidente Eduardo Frei”, aseguró la jefa de Estado.

El contexto de esa declaración se produjo luego de la polvareda que levantó el ex Presidente Ricardo Lagos al decir que “desde el punto de vista económico, en el caso de Chile la tarea número uno es crecer, todo lo demás es música, sino no hay crecimiento que sustente los buenos deseos que todos los dirigentes tienen para su país”.

Las afirmaciones económicas de Bachelet

En su columna de ayer en el Diario Financiero, la Mandataria realizó una serie de afirmaciones sobre la coyuntura económica que no tendrían asidero en la realidad, según investigó Cecilia Cifuentes, economista del ESE Business School de la Universidad de Los Andes.

Bachelet afirmó que “se fueron configurando una serie de factores externos que tuvieron un importante impacto negativo en el crecimiento de nuestra economía en el período 2014-2017. Por un lado, el bajo crecimiento mundial vino acompañado de una fuerte caída en el comercio internacional”

Los datos, en cambio, muestran que la economía mundial creció 3,4% entre 2014 y 2017, menos de un punto por debajo del resultado de 2010-2013, de 4,2%, y lo mismo que el crecimiento promedio histórico de las últimas tres décadas. De hecho, si tomamos sólo los países desarrollados, éstos crecieron levemente más entre 2014-2017 (2%) que entre 2010-2013 (1,8%).

“No es correcto que se trate de un escenario externo notoriamente más malo. En esa comparación, el crecimiento de Chile cayó de 5,3% entre 2010-13 a 1,8% entre 2014-17”, señala Cecilia Cifuentes.

En otra declaración, la Mandataria aseguró que “gracias a un marco de políticas macroeconómicas adecuado, consolidado a lo largo de muchos años, a un sistema financiero robusto y a la reacción responsable del gobierno en materia fiscal –entre otros factores–, hemos sorteado esta crisis sin grandes desbalances internos, con tasas de desempleo que se mantuvieron en niveles históricamente bajos y con una inflación contenida”.

Sin embargo, la investigadora del ESE le recuerda que la deuda fiscal se duplicó en su gestión, en términos del PIB, pasando de un 12% a un 25%, con un déficit fiscal promedio de algo más de 2% del PIB.

“El déficit estructural, en vez de ser eliminado, aumentó. Es efectivo que el desempleo se mantuvo, pero producto del empleo por cuenta propia y empleos asalariados del sector público. El empleo asalariado privado cayó en 55 mil personas entre el primer trimestre de 2014 y el tercero de este año”, puntualiza Cifuentes.

En otra afirmación, Bachelet señaló que “vamos a entregar a la futura administración una economía en recuperación, libre de desequilibrios y con capacidad para retomar mayores niveles de crecimiento”.

Cifuentes concuerda en que han mejorado las expectativas, pero aún la economía ni siquiera alcanza un ritmo de 3%, y hereda un déficit fiscal efectivo y estructural, ambos superiores a los que hubo en 2013.

“En los últimos 4 años hemos impulsado una serie de reformas que sientan las bases de un crecimiento sostenible e inclusivo en el mediano plazo”, enfatizó la Presidenta.

Pero, una vez más, las cifras muestran que durante su gestión (2014-2017), la inversión cayó en todos los años, “lo que inevitablemente reduce el crecimiento potencial, lo que daña las posibilidades de crecimiento futuro. Es un juicio compartido el que las reformas dañaron el crecimiento potencial de la economía”, sostiene Cifuentes.