Bajo el título “La memoria no es historia”, el prestigioso semanario británico critica la “moda intelectual” en América Latina por la “memoria histórica”.
Publicado el 13.09.2014
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Han surgido variadas iniciativas en América Latina para promover la memoria de las víctimas a las violaciones a los derechos humanos durante los regímenes militares que existieron en la región. En su columna “Bello”, la prestigiosa revista británica The Economist da cuenta del fenómeno a través de un análisis titulado “La memoria no es historia”, que pone especial hincapié en el Museo de la Memoria en Santiago y recuerda de alguna forma la polémica que rodeó a la apertura del lugar en 2010 por parte de la Presidenta Michelle Bachelet.

El semanario destaca el esfuerzo realizado en Chile, al que se suman el Espacio de Memoria y Derechos Humanos recientemente abierto en Buenos Aires por la Presidenta Cristina Fernández, y otros en Perú y Colombia. “No puede haber duda de la importancia de recordar los crímenes del pasado”, afirma en su edición de hoy la revista, a la vez que señala que el museo chileno es un lugar donde “ningún demócrata” puede evitar emocionarse.

Sin embargo, advierte The Economist, la “moda intelectual” en América Latina por la “memoria histórica” encierra riesgos, porque, como sostenía el historiador inglés Tony Judt, la memoria es por naturaleza selectiva y subjetiva y no puede sustituir a la historia. “La historia de la violencia política en América Latina es más complicada que lo que sugieren algunos de los museos y monumentos”, afirma la revista, que pone como ejemplo el hecho de que “la única pista” en el museo de que el Presidente Salvador Allende contribuyó al quiebre de la democracia en Chile ocurrido en 1973, es una cita del Informe Rettig de 1991 que está inscrita en una pared cerca de los baños.

Al hacer esta crítica, la revista británica repone en discusión el debate que se dio al ser inaugurado el museo –y que revivió para el aniversario 40 del golpe de Estado-, en torno a que éste no entrega información de contexto acerca de los motivos y circunstancias en que ocurrió la violencia política en Chile. En ese debate participaron políticos y académicos. Entre estos últimos, el Premio Nacional de Historia 2006 Gabriel Salazar, quien defendió la muestra diciendo que “los museos de la memoria no tienen que explicar los hechos cuando hay eventos como holocausto o violación de derechos humanos”, y el también Premio Nacional de Historia (1992) Sergio Villalobos, quien retrucaba diciendo que “el recordar por recordar no tiene sentido alguno, se deben buscar las explicaciones que llevaron a que ocurrieran los acontecimientos”.

 

frase the economist

FOTO: DAVID VON BLOHN/ AGENCIAUNO