Sergio Weinstein invirtió US$40 millones para instalar una mina de yodo y nitrato en Taltal, pero el Estado no le otorgó la servidumbre, y le concesionó los predios a Enel, lo que impidió realizar el proyecto Arbiodo. El afectado demandó al Estado por los US$2.060 millones que habría producido la mina durante 23 años de operación, y denuncia una serie de vicios en el proceso.
Publicado el 23.08.2017
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El rechazo del gobierno al proyecto minero Dominga -que significaba una inversión de US$2.500 millones y creaba 10 mil empleos- dejó en evidencia el difícil momento que están viviendo los nuevos proyectos de la principal industria del país.

De hecho, el último gran proyecto minero aprobado fue Sierra Gorda, en 2011, pero hay otra iniciativa que -al igual que Dominga– fue abortada por el Estado y que está en un duro litigio legal.

Se trata del proyecto minero Arbiodo, de yodo y nitrato, en Taltal, Región de Antofagasta, controlado por el empresario Sergio Weinstein, que pretendía desarrollarse con estacas mineras constituidas hace más de 130 años, además de otras concesiones más recientes, conformando una superficie de 33 mil hectáreas.

Dicha ubicación es clave porque ahí se encuentran las concentraciones de salitre y yodo más importantes de Chile y el mundo, y se han desarrollado labores mineras de exploración, sondaje e investigación desde hace más de 19 años.

La intervención del gobierno que liquidó el proyecto Arbiodo

Weinstein relata a “El Líbero” que ya había invertido US$40 millones en el proyecto, cuando “el Estado decidió unilateral y arbitrariamente instalar justo encima un parque eólico, cuyo titular es la cuestionada empresa italiana Enel”.

El empresario denuncia que tras la concesión eléctrica, el Estado le fue bloqueando los permisos que Arbiodo necesitaba para desarrollar su proyecto.

El parque eólico más grande de Chile concesionado a Enel  por medio de la sociedad Parque Eólico Taltal, se ubica íntegramente sobre las concesiones de Arbiodo. Incluso, las futuras cuatro licitaciones proyectadas para este mismo fin también se ubican sobre el terreno de su propiedad y no sobre el 87% restante de la zona de reserva.

“En un territorio en el que podrían convivir dos actividades económicas. Por ejemplo, extraer primero el mineral y luego instalar los parques. El Estado de Chile decidió arbitrariamente favorecer a una respecto de la otra, aunque la Constitución establece claramente una preferencia para la actividad minera”, acusa Sergio Weinstein.

Las presuntas irregularidades que denuncia Weinstein

Según denuncia el empresario, en la licitación adjudicada a Enel habría “irregularidades esenciales”, ya que el Ministerio de Bienes Nacionales le pidió un informe al Sernageomin sobre las concesiones mineras existentes en los terrenos a licitar, pero  omitió numerosas concesiones mineras de Arbiodo.

“Las decisiones arbitrarias han sido una constante. De hecho, el Estado le otorgó a Enel una servidumbre eléctrica voluntaria (sobre las concesiones de Arbiodo) porque Enel no tenía una concesión eléctrica, como le exigía la normativa”, sostiene Weinstein.

Ello lo llevó a presentar recursos administrativos ante el Ministerio de Energía y de Bienes Nacionales, haciendo presente que la construcción del parque eólico en el corazón del yacimiento haría imposible la explotación del mineral. Incluso, les propuso una zona alternativa –que también afectaba a sus concesiones– para la instalación del parque. Sin embargo, todas estas propuestas fueron rechazadas.

El abogado del CDE y de la Corte Suprema que rechazó el proyecto

Después de múltiples acciones judiciales, la “estocada final” para el proyecto Arbiodo fue una sentencia de la Corte Suprema que denegó la solicitud de servidumbres mineras, esenciales para explotar la parte del proyecto que no se superponía con el parque eólico de Enel, parque que a esas alturas ya estaba en funcionamiento.

Dichas servidumbres habían sido aprobadas por el Tribunal de primera instancia, siguiendo jurisprudencias anteriores, pero la Corte de Apelaciones de Antofagasta denegó la servidumbre y la Corte Suprema lo ratificó.

Sin embargo, el fallo del 5 de septiembre de 2016 del Máximo Tribunal que rechazó el recurso de Arbiodo fue dividido (3 a 2) en favor del Consejo de Defensa del Estado, que buscaba el rechazo de las servidumbres.

“Llama profundamente la atención que la mencionada sala de la Corte Suprema haya estado integrada por el abogado Álvaro Quintanilla, quien hacía sólo unos meses era consejero del Consejo de Defensa del Estado y que en dicha calidad rechazó una transacción que había propuesto Arbiodo para llegar a un acuerdo que le permitiera constituir las servidumbres mineras y salvar parte del proyecto”, asegura Sergio Weinstein.

Dicho fallo se analizó en el Ciclo de Seminarios de Jurisprudencia, organizado por el Departamento de Derecho Privado de la Universidad de Chile, el pasado 13 de diciembre, que fue considerado polémico porque se fundó directamente en la “función social de la propiedad”.

Además, el empresario acusa que Enel y el Estado tienen negocios e intereses juntos, a través de la planta geotérmica de Sudamérica, Cerro Pabellón, en Ollagüe, en la región de Antofagasta, que fue construida por Enel Green Power Chile, y la empresa estatal ENAP. De hecho, el presidente de Energía es, a su vez, presidente de directorio de ENAP.

La demanda contra el Estado por US$2.060 millones

Precisamente por los perjuicios causados, el empresario minero presentó en el 12º Juzgado Civil de Santiago una demanda de nulidad e indemnización en contra del Fisco, el Sernageomin, el Parque Eólico Taltal S.A. y Enel, compañía que se adjudicó un contrato que establece en las bases de licitación que si causa daño a un tercero tiene que indemnizarlo, lo que no ocurrió.

La indemnización solicitada es de US$2.060 millones que habría producido la mina durante 23 años de operación.

En la demanda, Weinstein pide como indemnización UF 1.012.903 (US$40 millones) por las inversiones que realizaron y UF 50.789.514 (US$2.026 millones) “a título de lucro cesante, que representa el valor de la explotación y venta de las reservas de minerales que Arbiodo se encuentra en la imposibilidad de explotar”.

Según estudios realizados por la empresa, se llegó a la conclusión que en los terrenos existían 258 millones de toneladas de mineral con valor económico, pero más de 430 millones de toneladas medidas como NaNO3 que son sales solares.