El ex ministro habló con "El Líbero" sobre sus vínculos con el candidato francés de centroziquierda que va a segunda vuelta. Realizó un análisis del resultado y asegura "que el partido al que el candidato pertenece ya no lo determina todo".
Publicado el 25.04.2017
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59El economista y político Andrés Velasco, ex precandidato presidencial, tiene un nexo bastante cercano con el francés Emmanuel Macron, el independiente centroizquierdista de corte liberal que el próximo 7 de mayo irá a segunda vuelta contra Marine Le Pen del Frente Nacional -partido de extrema derecha-, la carta que tiene al presidente estadounidense Donald Trump como modelo a seguir. La conexión es con Jean Pisani-Ferry, el encargado del programa del candidato de 39 años que resultó con 23, 8% de los votos en las elecciones que se realizaron el domingo en Francia.

Jean“Somos amigos desde, al menos, unos 10 años. De hecho estuvo en Chile el año pasado y tuvimos varios almuerzos. Y he estado en contacto con él por correo las últimas 24 horas para felicitarlo. Nos conocimos porque ambos hicimos una vida académica en Estados Unidos, de hecho ambos fuimos coautores de un informe de cómo reformar la economía internacional hace como ocho años”, cuenta Velasco, quien también dejó su impresión de la jornada electoral en su Twitter. “Triunfo de Macron: tremenda inspiración para los independientes, los sensatos, los liberales y los centristas de todo el mundo”, escribió ayer en la mañana.

—¿Cuáles cree que son las principales similitudes que se pueden hacer con las elecciones de Francia en Chile?

—El paralelismo no es perfecto, pero sí hay algunas similitudes. En Chile hay candidatos de la derecha tradicional, Sebastián Piñera es uno, pero no es el único. Partidos que en Francia tenían gran favoritismo, ese favoritismo con el paso del tiempo se fue desinflando. También hay candidatos de una izquierda más radical; en Francia había varios, incluyendo Jean-Luc Melenchon, que al final llegó cuarto. Pero el punto de fondo es la gran arremetida contra al populismo de derecha y de izquierda. Lo que Macron logró fue instalar cierta sensatez y una independencia de criterio no populista en el debate. Eso es tremendo logro.

—¿Ese resultado en una prueba más de que se están rompiendo el eje de los partidos tradicionales?

—Hay dos fenómenos, el más notable es que hace un año la arremetida populista de izquierda o derecha parecía imparable, y eso resultó no ser así. El populismo vende humo y el humo es de fácil venta, pero los votantes al final no compran cualquier cosa. Ya vimos en Holanda cómo el populismo fracasó. En Francia probablemente fracase en la segunda vuelta y también lo hemos visto en América Latina. En Perú se daba a Keiko Fujimori como ganadora y no ocurrió. En Argentina se daba al peronismo kirchnerista como seguro ganador. No ocurrió. El primer fenómeno es una ataque de la sensatez contra el populismo. El segundo fenómeno es el que planteas, que los partidos tradicionales está en jaque en todo el mundo, incluyendo Chile. Una de las cosas notables lo veía en la encuesta esta mañana (Cadem): se le preguntaba a la gente cuál era la institución que más respetaba y las radios son las principales. Las instituciones menos respetadas son Chile Vamos, la Nueva Mayoría y El Congreso, de las cuatro con mayor índice están las que menciono, instituciones relacionadas con partidos tradicionales. Por lo tanto, creo que en Chile ya empezó a ocurrir un fenómeno bastante importante, el mismo que ha ocurrido en Europa, a veces para bien y a veces para mal. Pasa porque los partidos políticos tradicionales no han querido entender que si siguen haciendo las cosas como las han hecho hasta el momento, tienen los días contados.

—Pero en el paralelismo de Francia con Chile, ¿ve a algunos de los actuales candidatos que puedan ser comparados con los que estuvieron en la elección francesa?

—Más bien, a mi no me cabe ninguna duda que con Macron triunfador acá van a salir debajo de todas las piedras populistas que van a tratar de disfrazarse de centristas. Pero no me atrevo, no puedo ver un candidato de la Nueva Mayoría, que es la definición pura del sistema antiguo o un candidato del Frente Amplio, que es el contexto francés de (Jean-Luc) Mélenchon. No tenemos, ahora, un candidato de filosofía centrista como Macron, así que es difícil hacer la comparación.

—En esas elecciones llamó la atención como en el caso especialmente de las campañas de Le Pen y Macron se explotó bastante, en el caso de ella, la historia familiar, que nació expuesta a la política y con él la historia de amor con su profesora de literatura en el colegio, 23 años mayor que ella, quien es todavía su esposa. ¿Ahora son más valiosas las historias personales que los logros académicos?

—No creo, lo que sí cambió completamente es que el partido al que el candidato pertenece ya no lo determina todo. En una generación atrás había votantes socialistas que sólo votaban por socialistas y votantes comunistas que sólo votaban por comunistas y votantes derechistas que sólo votaban por derechistas. Eso se acabó, se acabó precisamente porque los partidos tradicionales no inspiran confianza y ahora los votantes buscan las persona que le des confianza, no el partido. Y hoy día eso es doblemente desafiante, porque hay que trabajar esa confianza y para ganarla no te van a preguntar qué estudiaste, sino si has sido un buen padre, un buen hijo, un buen marido. Es algo completamente natural.