En conversación con "El Líbero", el presidente del PS analiza el "complejo" escenario político actual y se refiere a los próximas elecciones internas del partido. Su apoyo al ex senador lo formalizará el 6 de abril, día en que se inscriben ambas candidaturas.
Publicado el 30.03.2015
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“Complejo”. Así define el presidente del PS, Osvaldo Andrade, el actual escenario político que enfrenta el Gobierno y el país tras los denominados casos Penta y Caval. Andrade, en conversación con “El Líbero” desde su oficina en la sede del partido en el barrio París y Londres y la cual dejará a principios de mayor luego de las elecciones internas del partido, reconoce a pesar de que no se  involucrará en la campaña, apoyará al ex senador Camilo Escalona, quien se enfrentará el próximo 26 de abril a la senadora Isabel Allende. Andrade explica que “formalizará” su apoyo el próximo 6 de abril, día en que inscriben oficialmente las candidaturas. “Voy a respaldar a Camilo Escalona, y ya se lo comenté a Isabel Allende”, dice.

-A casi dos meses de conocerse el caso Caval, y a tres semanas de que los involucrados en el denominado caso Penta están en prisión preventiva, ¿cómo está el escenario político en el país?

-Complejo. Ha culminado un proceso largo de hace mucho tiempo de desconfianza en las instituciones y particularmente en las instituciones políticas. Y eso creo que ha tenido un momento de síntesis en febrero porque se abrió el caso Caval, al que incorporó también en consecuencia, al Gobierno y a la figura presidencial. Así que sin lugar a dudas este es un momento complejo difícil, yo le he dado el carácter de crisis severa, entiendo que no a todos les gusta ese concepto, pero cada vez que prendo la televisión todos los días, al margen del norte, lo único que yo veo son expresiones de esta crisis severa y pareciera que los hechos han confirmado mi tesis.

-¿Cuáles son estas expresiones? ¿Tienen que ver con el caso Caval?

-Yo no tengo ninguna insinuación siquiera  de que en el caso Caval haya comisión de delito, no tengo ningún dato que así lo señale, pero sin duda hay tráfico de influencias.  Desde el punto de vista de las responsabilidades,  desde el punto de vista de de la densidad penal ifnraccional, no hay comparación entre el caso Penta y el caso Caval. El caso Penta es extremadamente más grave, no es casual que los operadores fundamentales de este proceso y los actores más relevantes del caso Penta están presos.  Ahora, lo del caso Caval, tiene una simbología distinta, porque oraba el principio básico del Gobierno que es la igualdad. La lucha contra la desigualdad y el abuso se ponen en tela de juicio cuando sucede el caso Caval.

-Entonces, ¿cuáles serían estas consecuencias? ¿Cómo golpea este caso al Gobierno?

-El caso Caval golpea e interpela a la política en general. Hoy día no es posible hacer distinciones. Entonces esto golpea por todos lados, porque hay una sensación de desacomodo de la ciudadanía con el sistema político, por eso las encuestas son tan categóricas. Y al Gobierno lo golpea, porque fundamentalmente golpea a la figura presidencial, que era quizás lo que estaba fuera de este proceso. Hasta el caso Caval, la figura presidencial estaba fuera, porque el deterioro venía manifestándose hace tiempo, no es una cuestión que haya aparecido en febrero. Lo  desgraciadamente novedoso es que también golpeó a la figura presidencial y no por hechos de ella.

-Hubo críticas oficialistas en el manejo del Gobierno en el caso Caval. El ex senador Camilo Escalona, quien es candidato a presidir el PS, apuntó críticas contra Peñailillo, y afirmó que la reacción del Ejecutivo fue tardía. ¿Comparte esa postura?

-Yo de mi opinión en su momento y fue una opinión crítica. Pero a estas alturas ya no tiene ninguna importancia. Mi tesis al respecto es que seguir insistiendo en la crítica al manejo carece todo sentido, es un ejercicio inútil. Las cosas se hicieron como se hicieron y los resultados están a la vista.  Entonces el mejor balance del comportamiento de los actores es el resultado. No es necesario que se ponga en esto en eso una linterna para ver esta situación.  Ya no es tiempo de diagnóstico. La gran mayoría de las personas del sistema entiende  que las soluciones van en una cierta dirección. En eso hay amplísimo consenso, pero lo que echo de menos es que ese amplísimo consenso lo empecemos a materializar.

-¿De qué forma?

-La Presidenta ha hecho bien, dictó unas medidas administrativas, entiendo que tiene una indicación para la pérdida del escaño. En el Parlamento hay un aporte consenso que hay que terminar con los aportes reservados.  Doy estos ejemplos parta demostrar que en el sistema político hay acuerdo de lo que hay que hacer. El punto es el ritmo, y siento ahí hay un problema  de que no se dan los pasos. Y los que nos sucede es que la dinámica del tema judicial ha neutralizado al sistema político para hacer su propia tarea y a mí me parece que es un tremendo error.

-¿Y las medidas que anunció Bachelet van la línea con lo que están trabajando los partidos y lo que se debiese hacer?

– Sin duda. Lo que pasa es que no  hay “la medida”, esto va a ser un conjunto de medidas, porque tiene que er cómo vinculamos la política con los negocios y eso significa los partidos y también hay que ver la esfera pública. También hay que ver cómo operamos en lo público. Hay tres aspectos que son parte de un mismo entramado, pero que pueden tener, tratamientos diferenciados.  En el sector privado y en el sector público.  Además, el núcleo central es la relación público privada.

-Y en esta línea, ¿usted sería partidario que se reeligiera todo el Congreso de nuevo? ¿Partir con un Parlamento de foja cero?

-Yo entiendo que hay un frenesí de iniciativas y me parece bien, pero no hay que perder el foco. Porque esta crisis severa se resuelve con más política, más democracia y más instituciones.  Y yo no creo en las rupturas institucionales para estas cosas, creo que eso peca de un voluntarismo excesivo, es un buen slogan, pero finalmente es inofensivo.  Es como decir “hay que cambiarlo todo” y eso es buena manera de decir que las cosas sigan iguales. El cambiarlo todo y que siga todo igual, finalmente es la misma frase dicha diferente manera. Yo no estoy ni por lo uno, ni por lo otro. Yo creo que hay que hacer cambios profundos.

Con respecto al caso SQM que involucraría a políticos y líderes de la Nueva Mayoría. ¿cuál es su impresión? ¿Cómo debiese actuar el oficialismo frente a este caso?

-Respecto a estos temas no pueden haber dos estándares. El PS cuando conoció el caso Penta presentó una querella porque era lo que correspondía. Cuando uno dice que operen las instituciones, los partidos también somos instituciones y en consecuencia también tenemos que operar. Cuando uno dice que operen las instituciones, uno tiene que colaborar, no sólo mirarlos desde lejos.  A mí no me parece eso que sea correcto.  Entonces, aquí el tratamiento tiene que ser el mismo.  Nosotros también somos querellantes en Soquimich, y lo que decíamos para Penta también lo decimos para Soquimich, que se haga la investigación a concho y aquel que tan algún tipo de responsabilidad que la asuma, y si es gente de la Nueva Mayoría, que se aplique el mismo estándar.

-Usted durante el Gobierno anterior afirmó que “Chile no merece un presidente con alta desaprobación. ¿Reafirma esa frase?

-Sí y la reafirma completa para que no se quede en la mitad. Cuando yo hacía  este alegato por el Presidente Piñera, lo hacía por mi preocupación de la figura presidencial e interpelaba a la Alianza para que se hiciera cargo del problema.  Cuando yo digo esto, mantengo mis dichos. Pero  ahora no tengo que interpelar a nadie para que se haga cargo del problema, me tengo que interpelar yo mismo. Yo e tengo que hacer cargo, el oficialismo tiene que hacerse cargo de ese tema. Y ya nos hicimos cargo el año pasado, ya mostramos lo que hay que hacer. Uno, cumplir la promesa programática, dos, gobernar, y tres generar un entramado para hacernos cargo de esta quinta reforma estructural que no teníamos programa y hay que hacerlo bien, caiga quien caiga. Y los socialistas lo hemos hecho, Dávalos y Compaignon ya no están en el partido, muéstreme otros partidos que hagan estas cosas.  Nosotros estamos haciendo la pega.

-¿Y el resto de los partidos del oficialismo no están haciendo la pega?

-Cada uno verá, yo le hablo por mí. Pero parece que al otro lado no hay Tribunal Supremo, acá en el PS hay y funciona.

-Desde el oficialismo afirman que Aleuy está tomando un rol más político y se coordinación, y que Peñailillo estaría algo “debilitado”. ¿Cómo ve los roles en Interior?

-Yo fui ministro de Bachelet y siempre dije lo mismo, el Gobierno es uno, pueden haber algunos matices, pero nada más. De hecho muchas veces yo tuve discrepancias con el ministro de Hacienda, Andrés Velasco, y fueron resueltas por la Presidenta.  Y en consecuencias, esta distinción, es completamente artificial. Si un subsecretario cumple un rol más político, entonces ¿para qué están los subsecretarios? Si ellos no son técnicos. El subsecretario que es técnico no puede estar en el gabinete, si el gabinete es un ente político. Y el gobierno tiene  a un jefe de gabinete, y no puede surgir ninguna duda de que él (Peñailillo) es el jefe de gabinete. Por eso yo he discrepado de estas polémicas.

– Entonces, ¿cómo ha visto a Peñailillo manejar esta crisis?

-No estoy de acuerdo con entrar en la evaluación pública.  Si yo tengo alguna opinión al respecto, se la plantearé directamente con franqueza, me parece irresponsable. Hay oportunidad para las cosas.

-Usted pidió la salida del subdirector de la Secom, Enrique Correa, ¿por qué?

-Eso es falso, pero tiene una explicación. En una entrevista en CNN, él me preguntó acerca d de la participación de privados en el Gobierno. Lo que nosotros estamos proponiendo como Nueva Mayoría  es que se produzca una vacancia, un período, en que una persona que ha desarrollado tareas  en el sector público que va a la privada, hay una vacancia que no puede desempeñarse  en entidades de sector privado que estén relcionadas con su tarea en el sector público. También estamos proponiendo que personas del sector privado, que se desempeñaron en actividades legítimas y se incorporan al sector público, tengan el mismo tratamiento, eso fue lo que planteé. Y a propósito de eso, me preguntaron qué pasaba con el caso de Carlos Correa, y yo dice que esas cosas no deberían suceder.  Agregué que no le pediría  la renuncia a nadie, yo no estoy en el Gobierno, no tengo responsabilidades de Gobierno.

-Queda un poco menos de un mes para las elecciones internas del PS y se enfrentará Isabel Allende y Camilo Escalona. ¿Cuáles son las diferencias entre ambos?

-Me hace un problema porque yo voy a respaldar a Camilo Escalona, y ya se lo comenté a Isabel Allende. Pero lo que sí, no puedo incorporarme en la campaña.

Pero sí hay diferencias. ¿Por qué apoya a Escalona?

-Lo explicaré cuando lo formalice, porque estas cosas también hay que formalizarlas. Y lo haré cuando estén inscritas las listas el próximo 6 de abril. Con Camilo tenemos una trayectoria en común.

-Se lo pregunto de otra forma, ¿cómo debiese actuar el PS en los próximos años de gobierno de Bachelet? ¿Qué espera usted?

– El PS tiene que trascender su condición de ser un partido de gobierno. El PS es un partido que tiene ya 85 años y más de 50 de esos años hemos estado en la oposición. Entonces la tarea del PS, es una tarea que no sólo está vinculada con su interés de ser parte del Gobierno, sino que también está vinculada con otro tipo de actividades sindicales. El PS tiene que seguir siendo un factor relevante en la articulación de la Nueva Mayoría, el PS fue actor principal en la construcción de la Nueva Mayoría, el partido tiene la atre de consolidar ese esfuerzo, y significa que la Nueva Mayoría  tiene que transformarse en coalición.  Y lo segundo, el partido ha logrado un nivel de estabilidad interna, y en consecuencia, la discrepancia interna no ha sido un factor que ha alterado el partido y eso implica que todos los sectores se han sentido involucrados en esta tarea y eso debe continuar.  Las candidaturas que están hoy garantizan ambas cosas.