Mauricio Morales, Patricio Navia, Marco Moreno y Gonzalo Müller coinciden en que es un error separar las elecciones presidenciales de las legislativas. Donde no hay consenso es sobre qué sistema es el más óptimo: el actual de cuatro años sin elección o el mismo período con la opción de que el Presidente se repostule.
Publicado el 07.03.2018
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A sólo cuatro días del cambio de mando, el proyecto que presentó la Presidenta Michelle Bachelet para modificar el período presidencial de cuatro a seis años, encendió nuevamente el debate político. En el marco de la firma del proyecto que crea la nueva Constitución, Bachelet propuso un mandato presidencial de seis años sin reelección, tal como fue el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, el de Ricardo Lagos y tal como se había ejercido el poder Ejecutivo desde 1925 hasta el quiebre de la democracia, en 1973.

En la propuesta no queda claro si se contempla un cambio en el calendario de las elecciones legislativas, para que ambas elecciones sean concurrentes. De lo contrario, elecciones presidenciales y parlamentarias en años distintos, sería una muy mala decisión según coinciden cuatro analistas políticos entrevistados por “El Líbero”.

El cientista político Mauricio Morales cree que la peor combinación en un sistema presidencial es elegir al mandatario por un período distinto al de los legisladores. “Esto, porque al no ser elecciones concurrentes, el Presidente se ve sometido a una elección de medio término -al cuarto año de su mandato- donde arriesga perder parte de su contingente legislativo”, sostiene. “Por tanto, es posible que se genere una parálisis o un bloqueo legislativo que haga inviable seguir con la agenda pública del mandatario. En este contexto, es más fácil que las coaliciones se quiebren y que aumente el conflicto en los dos últimos años de gobierno. En consecuencia, es una pésima idea”.

La misma apreciación tiene Patricio Navia: “Es un gigantesco error separar las elecciones presidenciales de las legislativas. En ningún sistema presidencialista, salvo en Venezuela, se han hecho reformas de ese tipo. La tendencia es la opuesta. Hay que tener elecciones presidenciales y legislativas concurrentes”.

El decano de la Facultad de Gobierno de la Universidad Central, Marco Moreno, cree que seis años puede tornarse un periodo muy largo si un gobierno pierde apoyo y legitimidad. “Creo que cinco años es un horizonte de tiempo razonable que posibilita en la práctica un periodo efectivo de mandato si descontamos la fase de instalación y el último año de gobierno que corresponde al año electoral”.

Por otro lado, el director del programa de Opinión Pública de la Universidad del Desarrollo, Gonzalo Müller, recuerda que la actual Constitución ya contempló los seis años presidenciales sin reelección, y que fue modificada “a partir de un consenso sobre los problemas que generaba la diferencia entre el periodo de los diputados y el presidencial, lo que redundaba en elecciones casi todos los años”. Sostiene además que la propuesta de seis años de mandato presidencial debería al menos contemplar la reducción del período de diputados a tres años y de senadores a seis, “es decir que sea una mirada integral, que evite errores anteriores. Y además así cada actor político podrá evaluar la conveniencia o no de esta modificación”.

Según Mauricio Morales, el cambio a un período presidencial de seis años, tiene al menos otras consecuencias negativas: “Lo primero es que siempre es mejor que las elecciones presidenciales y legislativas sean concurrentes. Esto, además, evita la “fatiga electoral”, pues de acceder a este sistema, los chilenos debiesen votar en tres elecciones (locales, legislativas y presidenciales) en un tiempo muy breve”.

El académico de la Universidad de Talca vislumbra otra consecuencia negativa del cambio propuesto por Bachelet: “Junto con el voto voluntario, este cambio institucional sólo ayudaría a incrementar la abstención. El mejor sistema es el que tenemos hoy. Permite que los chilenos hagan rendir cuenta a sus gobernantes en un tiempo breve, dando la posibilidad de recambio de coaliciones en solo cuatro años”.

¿Cuatro años con o sin reelección?

El proyecto de nueva Constitución que firmó este martes la Presidenta Bachelet, a sólo cinco días del final de su mandato, también puso nuevamente en el debate si es conveniente o no que los mandatarios puedan tener la opción de ir a la reelección. Y en este punto, las posiciones de los analistas consultados por “El Líbero” son diversas.

Mauricio Morales es completamente contrario a la reelección presidencial: “El mejor sistema es un gobierno de cuatro años sin reelección inmediata. Así de sencillo. Esto obliga a los mandatarios a ser eficientes en su gestión, quedándole como desafío entregar la banda presidencial a un líder de su coalición”. Sostiene además que “dar espacio a la reelección inmediata sólo agudizaría el intervencionismo electoral. El gobierno y la oposición se dedicarían a discutir sobre eso en los dos últimos años de mandato. Luego, el Presidente estaría más preocupado de ser reelecto que de otra cosa. Por último, la reelección inmediata produce algo que ya sabemos que es nocivo para la política: la personalización. El Presidente en ejercicio estaría pendiente de su popularidad individual y no de conformar una coalición política de largo plazo”.

Marco Moreno en esta materia, tiene una opinión similar: “Me parece muy interesante la idea de prohibir la reelección. No es la solución total al continuismo, pero evita que el continuismo se convierta en un problema mucho más grave”. Patricio Navia, en tanto, es partidario de que el Presidente pueda ser reelegido por una sola vez en su mandato: “La tendencia en el mundo es cuatro años, con una reelección. No veo la necesidad de reinventar la rueda”. De la misma manera piensa Gonzalo Müller: “En lo personal, creo que valdría la pena evaluar los cuatro años con reelección inmediata por una sola vez. Esto premiaría a los buenos gobiernos y evitaría la extensión de los más evaluados”.