Mirko Lauer, destacado columnista del diario La República, se refiere al complejo período de negociación que tendrá que enfrentar el presidente electo para conformar su gabinete.
Publicado el 13.06.2016
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Mirko Lauer nació en 1947 en la entonces Checoslovaquia, pero ha vivido casi toda su vida en Perú, donde cuenta con una dilatada trayectoria como analista político, escritor y periodista. Casi todos los días plasma su agudo análisis de lo que ocurre en el país y en el mundo en las páginas del diario La República (ver sus columnas) y, en entrevista con “El Líbero”, hoy se refiere al milimétrico triunfo de Pedro Pablo Kuczynski (PPK) sobre Keiko Fujimori en las últimas elecciones presidenciales, aunque para él “todo estaba claro desde el comienzo, desde el domingo pasado. Lo que pasa es que la gente no cree en las estadísticas”, dice entre risas.

mirko– ¿Qué se viene para Perú con la llegada de PPK a la presidencia después de una de las elecciones más reñidas de la historia del país? ¿Cuáles serán los principales énfasis que pondrá en sus primeros meses?

– Antes que nada se debe resolver la cuestión del poder y esta cuestión no está realmente en sus manos. El fujimorismo debe resolver su problema interno. En el fujimorismo hay un sector que hizo la campaña de Keiko, hay otro sector que no participó activamente en la campaña por discrepar de la estrategia de negar los años 90 y ahora hay un tercer sector que es un grupo de congresistas que está muy contento con el fujimorismo pero que tienen una agenda distinta y que, en la medida que son políticos regionales, su visión del Ejecutivo no es tan ideológica. Entonces mientras esta gente del fujimorismo no defina las relaciones entre ellos, ¿cómo va a negociar el Ejecutivo con ellos? El Ejecutivo tiene que negociar con la señora Keiko Fujimori de alguna manera.

– Claro, porque los representantes de PPK en el Congreso no superan el 20% y debe hacer algún pacto de goberabilidad…

– Eso es cierto, pero el hecho central es que uno no puede empezar a negociar si no hay un interlocutor y, paradójicamente, esta enorme bancada de 73 personas fujimoristas todavía yo no la veo como un interlocutor serio, como para discutir cosas como si en el gobierno habrá un ministro fujimorista, por ejemplo. Eso aún no está en las manos de PPK.

– ¿Y la fórmula de la negociación directa entre Kuczynski y Keiko para ver si se integra alguien de su sector al gabinete, no es la más sencilla?

– Puede ser, pero de pronto no le sirve para nada. Yo creo que la pelota está al otro lado de la cancha. Pero PPK ya ha hecho una primera movida en dirección a Keiko al decir que no va a soltar a su padre. Porque en este caso, indultar al padre es liquidar a la hija. Porque si además de haber perdido dos elecciones seguidas, le sueltan al padre para que haga política, es el final de ella. Entonces, ese ya es un mensaje claro de que el sector que preferiría PPK para negociar es el de Keiko Fujimori. Ahora depende de Keiko poner a todo el fujimorismo bajo su manto.

– Como usted menciona, se ha dicho que PPK podría hacer un gabinete transversal, con figuras independientes, de izquierda y del fujimorismo. ¿Es factible algo así?

– Justamente eso es lo siguiente que tiene por delante. Producir ese gabinete amplio, consensual y simpático que le ha ofrecido al país y que necesita para gobernar. Pero todo eso es más fácil decirlo que hacerlo. Él tiene experiencias en gabinetes, ha estado en suficientes. Hasta acá ha estado esperando. El viernes ha confirmado a su ministro de Economía, ha dicho que si el actual ministro de Educación quisiera quedarse, él estaría encantado, pero no hay más. También hay un fuerte rumor de poner a José Antonio García Belaunde como un Primer Ministro de consenso.

La otra medida es que tiene que llegar a un acuerdo con la izquierda también, porque son la segunda fuerza del parlamento, y ese problema es muy similar al que ya le sucede con el fujimorismo, porque la señora Verónika Mendoza no tiene un poder absoluto en su agrupación. Ahí hay dos agendas que tienen que resolver entre ellos antes de definir si entra un ministro o no. Aunque hay muchas personas que navegan con una bandera izquierdista que no obedecen a disciplina alguna, entonces tener ahí un ministro emblemático no debería ser un problema.

– ¿Cuáles serán los énfasis de PPK en el área internacional, en la relación con Chile y el rol que cumplirá en la Alianza del Pacífico?

– Yo creo que será la continuación de los últimos dos o tres gobiernos. La idea es cuidar las relaciones y la relación con Chile es ciertamente la primera.

– Después del fallo de La Haya, para Perú quedó pendiente el tema del triángulo terrestre. ¿Hay alguna posibilidad de que el gobierno de PPK vaya nuevamente a la Corte Internacional de Justicia si es que no se llega a un acuerdo en el mediano plazo?

– No, yo siento que hay un consenso entre muchos diplomáticos de aquí y allá para que el clima se deje tranquilo para volver a olvidarlo por unas cuantas décadas. Ningún lado tiene nada que ganar ahí. Toledo y Humala eran gente con ánimo de utilizar el tema chileno para fines de política interna, y por momentos lo han hecho. Pero estoy seguro que ese no es el caso de Kuczynski. A él le interesará mucho más llegar a un acuerdo conveniente para Perú en el tema de la venta de energía a Chile, que recuperar ese terreno.

– Uno de los anhelos de PPK es que Perú ingrese a la OCDE. ¿Ve probable ese escenario en un corto plazo?

– No estoy muy seguro de que ocurra. El deseo de entrar a la OCDE es muy anterior, viene de antes de Humala. Pero cuando miro las cifras, yo no veo al Perú entrando fácilmente. No por la performance económica, sino que por la performance social. Es verdad que hemos reducido en 30% los niveles de pobreza en 20 años, pero la OCDE pide cosas más específicas que no siempre funcionan. En estos temas no hay que ser pájaro de mal agüero, creo que nos acercaremos algo, pero con un presidente tan pragmático como PPK yo no sé cuántos recursos distraiga para un objetivo así. Preferirá resolver otros temas más domésticos que no necesariamente nos llevan en dirección a la OCDE.