Hasta anoche, escrutados el 82% de los votos, la opción del NO -para impedir la reelección indefinida del Presidente- ganaba con el 54,2%. Según Luis Gonzáles, cualquiera sea el resultado, la unidad por el tema marítimo no se romperá.
Publicado el 23.02.2016
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La intención del Presidente de Bolivia, Evo Morales, de perpetuarse en el poder indefinidamente mediante la celebración de un referéndum para cambiar la Constitución, no fructificó. La idea fue rechaza por el pueblo boliviano, según los resultados entregados por el Tribunal Supremo Electoral.

Hasta anoche, escrutados el 82% de los votos, la opción del NO  ganaba con el 54,2%, más de ocho puntos más que el SÍ (45,8%) que promulgaba Morales, Mandatario que llegó al poder en 2006 y que ya ha sido reelegido dos veces.
Luis Gonzales, economista de Clapes UCPara analizar dicho referéndum y su implicancia en el vecino país, “El Líbero” entrevistó a Luis Edwin Gonzáles Carrasco, economista de la Universidad Católica Boliviana, con una maestría en macroeconomía aplicada en la Universidad Católica de Chile, y quien trabaja como investigador en el Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Universidad Católica (Clapes-UC).

-¿En su opinión, por qué Evo Morales perdió el referéndum tras 10 años de triunfos sucesivos?

-Bolivia decidió en el referéndum del pasado 21 de febrero la modificación o no del artículo 168 de su Constitución que dice textualmente: “El período de mandato de la Presidenta o del Presidente y de la Vicepresidenta o del Vicepresidente del Estado es de cinco años, y pueden ser reelectas o reelectos por una sola vez de manera continua”. Es importante recordar que el actual Presidente tuvo su primer mandato entre 2006 y 2010, período marcado principalmente por la modificación de la constitución en 2009. El segundo mandato de 2010 a 2015 es considerado por el actual gobierno como el primero del Estado Plurinacional, en principio debió haber sido el último debido a que Bolivia no dejó de ser República como lo estipula el artículo 11 de su Carta Magna. Sin embargo, esta maniobra permitió que el actual período, entre 2015 a 2020, sea permitido con la Constitución vigente. En este marco, El NO es la voluntad de la ciudadanía por restringir los incentivos a la concentración del poder mediante modificaciones continuas de las reglas del juego. Este es el hecho que después de una década pesó más en la decisión.

-¿Aceptará Evo salir del poder o buscará otra forma de presentarse a la reelección? ¿Existe otra salida jurídica además del referéndum?

-Lo primero es exigir la transparencia en el proceso democrático independiente del resultado, muchos medios de comunicación y hasta la comisión observadora de la OEA han expresado algunas aprensiones con respecto a la tardanza de la entrega de resultados por esos hechos es comprensible las susceptibilidades en estos momentos de tensión. Según las últimas declaraciones, el gobierno está dispuesto a respetar el voto. Sin embargo, aún quedan cuatro años de gestión donde se verá si se cumple o no lo prometido.

-¿Qué significa para el escenario político de Bolivia la salida de Morales en 2019?

-Esto abre algunas puertas a una oposición que permanece atomizada. Para el oficialismo, la tarea que sigue es la búsqueda de alternancia ya que el NO solo veta al actual Presidente y vicepresidente a presentarse a elección para el período 2020-2025.

Gonzáles: “Otro punto importante es que en 2005 se partió con una deuda externa en proceso decondonación gracias a los esfuerzos en las negociaciones HIPIC I y II de los 90´s, que brindaba espacio fiscal. Ahora, pese a todos los ingresos recibidos, la deuda es mayor considerablemente y se estima que llegue a ser un 47.8% del PIB en 2020”

-¿Qué liderazgos o herederos ha construido Morales que podrían reemplazarlo?

-Uno de los hechos que demuestra el escenario de la victoria del NO es precisamente la concentración del liderazgo en dos figuras: presidente y vicepresidente. Ante esto, seguramente en los siguientes cuatro años restantes se potenciarán algunas figuras cercanas. Entre ellas podría pensarse en el Ministro de Economía, que ahora afronta un desafío grande al momento de enfrentar una reducción del 34% de los ingresos por menores recursos derribando su hipótesis de “blindaje” de la economía  y ahora es cuando debería pasar el test ácido de su gestión, sin una lluvia de maná en el desierto, como fue el boom de las materias primas hasta junio de 2014.

-Si uno revisa las cifras macroeconómicas de Bolivia, en sus 10 años de Gobierno el desempleo pasó de 10% a 4%, el PIB creció de US$11 mil millones a US$35 mil millones y la inflación ha estado por debajo del 4%. ¿A qué se debe ese buen desempeño?

-Pudo haber sido peor, más si observamos la realidad económica de los referentes de manejo de políticas económicas de la gestión boliviana, como Venezuela, Ecuador, Argentina y Brasil.

El comparar las gestiones previas a 2005 con lo ocurrido hasta hoy, es comparar peras con manzanas. Entre 1986 y 2004, el principal desafío era administrar una crisis que tenía a Bolivia al borde del colapso, se tuvo que estabilizar de la hiperinflación que dejó secuelas hasta en el campo productivo. Basta con decir que en 1990 recién se recuperó el nivel del PIB per cápita de 1980. El crecimiento del PIB no fue mayor en los primeros seis años de este gobierno, a pesar del inmejorable contexto internacional, que entre 1993 y 1998, que fue de 4,7%. Después de 2011 el crecimiento se aceleró, pero no se pueden ignorar los ingresos, con el incremento de precios de materias primas que fueron de los 50% a los 280% (minerales y gas natural), provocando efectos positivos en términos de intercambio, llegando  a constituir ingresos fiscales de 47% del PIB  en 2013. La política económica en este shock externo no tuvo nada que decir. A lo más, se celebra que el gobierno haya dado continuidad a la política de transferencias focalizadas que se tuvo en el pasado. Esto demuestra el logró de una política de Estado de lucha contra la extrema pobreza que pasó de un 46% en 1999 a un  21% en 2011.

Otro punto importante es que en 2005 se partió con una deuda externa en proceso de condonación gracias a los esfuerzos en las negociaciones HIPIC I y II de los 90´s, que brindaba espacio fiscal. Ahora, pese a todos los ingresos recibidos, la deuda es mayor considerablemente y se estima que llegue a ser un 47.8% del PIB en 2020bajo el escenario del World Economic Forum-FMI que, no es malo necesariamente, si se asegura el crecimiento de la actividad. Pero es justamente donde existe la incertidumbre (las expectativas de crecimiento en ese horizonte están rondando el 2.7%), ya que las medidas para tener un crecimiento de mediano y largo plazo están retrasadas y estoy hablando de la productividad.

-¿La derrota de Evo de qué manera puede repercutir en la reivindicación marítima para Bolivia? ¿La debilita o refuerza?

-En ese tema no hay duda de que la unidad es completa, independiente de cualquier resultado.