Para Carlos Pagni, las últimas declaraciones de Francisco I incluso podrían persuadir a jueces de La Haya. “Sería ingenuo negar la influencia que una figura con tanto prestigio puede ejercer en cualquier tema sobre el que se pronuncia”, señala a “El Líbero”.
Publicado el 14.07.2015
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A menos de una semana de que el Papa señalara en su visita a La Paz que “el diálogo” entre Chile y Bolivia era “indispensable” para resolver la demanda marítima del país vecino, Francisco I volvió a emitir nuevas declaraciones al respecto. Esta vez las hizo a bordo del avión papal tras finalizar su gira por Latinoamérica y su contenido fue mucho más explícito en favor de la posición del gobierno de Evo Morales. Al ser consultado sobre si era justo el anhelo boliviano de obtener una salida soberana al mar, sostuvo que “siempre hay una base de justicia cuando hay cambio de límites territoriales y sobre todo después de una guerra. Yo diría que no es injusto plantearse una cosa de ese tipo”.

pagniPara desmenuzar el contenido de estas declaraciones, que en círculos diplomáticos han sido leídas como un verdadero “golpe al mentón” hacia la Cancillería chilena, “El Líbero” conversó con el destacado analista argentino Carlos Pagni, quien a través de sus columnas en los diarios La Nación y El País de España, en más de una oportunidad ha retratado los movimientos del Papa Francisco y los intereses que tiene en la región.

– ¿Cuál es la lectura que debe hacerse de las últimas declaraciones del Papa en su visita a Bolivia y tras finalizar su gira por la región?

– Es evidente que el Papa está interesado en interceder en favor de la pretensión boliviana de tener una salida al mar. No sólo realizó declaraciones en ese sentido, también se llevó a cabo en Buenos Aires un seminario para analizar esa cuestión, organizado en la Universidad Católica Argentina por intelectuales muy cercanos a él. El rector de esa Universidad, arzobispo Víctor Fernández, se manifestó a favor de un acuerdo entre Chile y Bolivia, e incluso propuso llevar el tema a la Unasur y que el ex presidente uruguayo José Mujica encabece una especie de mediación. Fernández es un prelado muy cercano al Papa.

– ¿Por sus acciones anteriores, tanto como Francisco I como Jorge Bergoglio, eran esperables estas declaraciones?

– Las declaraciones que realizó durante el viaje eran muy esperables. No sé si antes de llegar al Papado tenía esa inquietud sobre el reclamo boliviano. Gente muy informada sobre Francisco y sus posiciones políticas afirma que tiene una simpatía muy especial por Evo Morales. Es evidente que Morales ha sabido aprovechar esa simpatía desde el momento en que declaró, en enero, que el Papa le había pedido los antecedentes del reclamo marítimo de Bolivia.

– En algunos círculos diplomáticos de nuestro país se señala que el Papa tiene una especie de sentimiento antichileno por el momento político en que le tocó crecer en Argentina. También se menciona que no tuvo una experiencia grata viviendo en Chile, que es crítico del modelo de desarrollo del país y que mira con muy malos ojos que se esté promoviendo un proyecto de aborto. ¿Hay espacio para pensar eso?

– Me parece impensable que alguien como Francisco pueda tener animadversión hacia una comunidad determinada. Mucho más hacia un país hermano, con tantos católicos. Sé que existe esa versión, alimentada por el hecho de que Jorge Bergoglio tuvo siempre simpatías por el peronismo, que es un movimiento con propensiones nacionalistas muy marcadas. Y el nacionalismo en la Argentina ha tenido muchas veces una modulación antichilena. Pero son especulaciones, deducciones, seguramente injustas. En cuanto a la experiencia chilena del Papa en la misión del Padre Hurtado, que transcurrió entre 1958 y 1960, no tengo noticia de que haya dejado huellas negativas.

La promoción de la despenalización parcial del aborto por parte del gobierno de Michelle Bachelet sin duda provoca rechazo y preocupación en la jerarquía de la Iglesia. Ha trascendido que ese proyecto de ley estuvo en las conversaciones de la Santa Sede con el gobierno chileno durante la reciente visita presidencial a Roma. Pero tampoco se puede inferir que Francisco aliente el reclamo boliviano como una especie de retaliación ante esa iniciativa a favor del aborto. Basta leer su durísima condena a la extorsión como herramienta política, que acaba de formular en Paraguay.

– Considerando que es el jefe de Estado del Vaticano y que está opinando sobre un tema que está encapsulado en La Haya. ¿Son prudentes las declaraciones del Papa a nivel diplomático?

– El Papa ejerce un liderazgo religioso que lo habilita para expresarse sobre muchos temas. Pero es, precisamente, un liderazgo religioso. Él mismo cuando habla de cuestiones profanas aclara que no tiene una receta ni es un experto. De hecho, sus últimas expresiones sobre el capitalismo han desatado un debate dentro y fuera de la comunidad católica.

Me llama la atención, eso sí, que haya tomado partido por una de las partes en un diferendo bilateral. No se trata de una gestión de una mediación como la que pudo realizar Juan Pablo II entre Chile y la Argentina por el diferendo del Beagle, a pedido de ambos países. Tampoco se parece al marco que prestó el Vaticano para las conversaciones entre los Estados Unidos y Cuba para la restauración de relaciones. Hay un aspecto que usted señala y que me parece significativo: además de líder religioso es el titular de un Estado. Habrá que ver cómo reacciona Chile, como Estado, en este aspecto. Y también va a ser interesante observar cómo se mueve la Secretaría de Estado del Vaticano, que es el órgano diplomático de este Estado, a partir de las declaraciones. El Papa mismo dio algunas precisiones en el viaje de regreso. Dijo que no quería aparecer inmiscuyéndose, dado que el tema fue llevado a un tribunal internacional. Es una frase ambigua, porque ese tribunal no es reconocido por Chile en este caso. Es decir: en el fondo y en la forma parece estar tomando partido. Puede haber una pista en la referencia al presidente Lagos. Tal vez Francisco apuesta a reimpulsar el diálogo para que se llegue a esa solución que, según dijo, tenía en vista Lagos.

– ¿Cree que el mensaje del Papa puede eventualmente persuadir a algunos jueces de La Haya que deben definir si tienen competencia para dirimir en el tema Bolivia-Chile?

– Los jueces no deberían dejarse llevar por opiniones ajenas a la normativa internacional y el expediente. Pero sería ingenuo negar la influencia que una figura con tanto prestigio como Francisco puede ejercer en cualquier tema sobre el que se pronuncia. Los bolivianos lo ven así, como quedó demostrado en las declaraciones del ex presidente Carlos Mesa, que tomó las expresiones del Papa como un aval político a la postura de su país.

 

FOTO: AGENCIA UNO