En un encuentro con miembros de la Red Líbero realizado en la Fundación para el Progreso, el ingeniero matemático profundizó los postulados de su libro “De Naturaleza Liberal”, donde concluye que el comportamiento humano encuentra su mejor expresión en una sociedad liberal moderna y no en una utopía socialista.
Publicado el 23.01.2018
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Álvaro Fischer relata que a fines de 2013 y comienzos de 2014, luego del triunfo de Michelle Bachelet, junto a otras personas pensó en escribir un libro que intentara explicar desde las teorías del comportamiento humano, por qué a la derecha la había ido tan mal en esa elección presidencial. Antes ya había escrito algunos textos sobre cuáles eran las tendencias naturales de los seres humanos que se estaban manifestando permanentemente y que podrían configurar el Chile del año 2050. “Pero ambos proyectos no cuajaron hasta que a fines de 2015 decidí que esas ideas sueltas las iba a plasmar en las direcciones que finalmente se tradujeron en este libro”, señala hoy a dos semanas de haber publicado “De Naturaleza Liberal: Cómo la moral y el comportamiento humano encuentran su mejor expresión en una sociedad liberal moderna”.

Álvaro Fischer es ingeniero matemático pero en medio de sus labores como director de empresas, destina parte de su tiempo a estudiar en profundidad el comportamiento humano. Así nació su último libro, donde concluye que la conducta de los seres humanos encuentra su mejor expresión en una sociedad liberal moderna y no en una utopía socialista.

Y fue junto a un grupo de miembros de la Red Líbero donde profundizó sobre estos temas, justo un día antes de que el presidente electo Sebastián Piñera diera a conocer los nombres de su gabinete, en un gobierno que, según las propias palabras del futuro mandatario, buscará los consensos y el diálogo con todos los sectores políticos y dejar atrás “los odios del pasado”.

-Usted habla en su libro que algunas ideologías intentan forzar a la naturaleza humana a ciertas utopías, ¿se puede interpretar en situaciones políticas cotidianas? Concretamente la Nueva Mayoría, ¿trató de forzar a la sociedad chilena hacia cierta dirección y eso finalmente no se pudo concretar y terminó cediendo el gobierno a la derecha?

– Yo creo que sí. Lo que hizo la Nueva Mayoría fue cambiar una especie de consenso que se había producido durante el período entre 1990 hasta 2014, en que la sociedad chilena acordó implícitamente llegar a un crecimiento acelerado, en dos sabores: el sabor “Concertación”, que buscaba más equidad, y el sabor en ese entonces “Alianza con Chile”, con más eficiencia. Y eso fue modificado por la Nueva Mayoría y fue direccionado hacia el combate en contra de la desigualdad.

Se vio en el tema de la educación. El esfuerzo por hacer que no sea el bolsillo de las personas aquello que determinara la formación de los niños y que fue propuesto por políticos que muchos de ellos tenían a sus propios hijos y que mantienen en colegios particulares pagados. Esta es la forma más extrema en que el bolsillo de los padres marca el resultado de la educación de sus hijos. Y yo creo que la razón de eso es justamente porque la naturaleza humana nos insta a tratar de darle la mayor educación que podamos a nuestros hijos y si las sociedades no se hacen cargo de eso, cometen los errores que se fueron cometiendo en la Nueva Mayoría.

No es que la aspiración a tener una educación pareja sea mala, al contrario, es una buena aspiración. Pero si el Estado chileno no puede entregar una educación de calidad, entonces impedir que los padres hagan un aporte adicional es una mala idea. Entonces, tratar de impedir de una manera forzada la tendencia natural de los padres de darle la mejor educación a sus hijos, es uno de los errores que cometió la Nueva Mayoría.

Cuando uno quiere introducir normas o reglas institucionales que están basadas en aspiraciones utópicas que no se acomodan bien a la naturaleza humana, necesariamente tendrán que forzarla en esa dirección. Pero el hecho de que un mejor arreglo institucional a mi juicio sea la sociedad liberal moderna, no significa que eso sea el resultado natural de la evolución. No es que estemos determinados a conducirnos en esa dirección, la historia demuestra exactamente lo contrario. Más bien, la opción por una sociedad liberal moderna es el resultado de un proceso de deliberación democrático.

– ¿Por qué la moral y el comportamiento humano encuentran su mejor expresión en una sociedad liberal moderna?

– En el planteamiento del libro trato de explicitar la diferencia entre lo que uno llama la naturaleza humana y la cultura. La naturaleza humana es toda la información que se traspasa en el proceso reproductivo a las siguientes generaciones a través de los genes. Constituye la herencia biológica de la especie, el genotipo. Y esa herencia biológica se manifiesta de la manera más clara en la arquitectura de nuestro sistema nervioso central. Esto es el sistema cognitivo, el sistema emocional, que es lo que genera nuestras conductas y también nuestra sicología moral. Entonces, dada la fuerza de esta naturaleza humana que nos conduce en nuestros comportamientos en ciertas direcciones particulares, más las fuerzas de la sicología moral, yo me pregunto ¿cuál es el arreglo institucional que mejor sirve para que las sociedades florezcan, para que los individuos satisfagan mejor sus necesidades? Y la conclusión a la que yo llego es que es una sociedad liberal moderna.

Lo que intenta el libro es desentrañar lo que somos los seres humamos, los rasgos más importantes, moldeados por selección natural en nuestro sistema nervioso central, aquella parte que no cambia con la cultura. Y entender eso mejor, siempre es bueno para comprender un poco en el terreno en el que uno se mueve. Pero a continuación está la capa de información cultural, que es aquella que no queda encriptada en los genes y que la adquirimos socialmente: las tecnologías, las normas morales, la filosofía, las teorías científicas, las creencias religiosas, etc. Entonces, lo que una persona puede extraer de este libro es entender mejor cómo somos los seres humanos y de esa manera tener una visión más general de qué es lo que está ocurriendo en la interacción social permanente.

– En su libro usted habla de la desigualdad, ¿cómo debe ser abordada la desigualdad en una sociedad liberal moderna?

– Uno de los impulsores conductuales de los seres humanos es la tendencia a tratar de subir su estatus en la sociedad, en cualquier tipo de métrica. Una métrica pueden ser los recursos, o bien los premios, el prestigio. Todos tratamos de ascender en la escala social por buenas razones evolucionarias. Eso provoca que los seres humanos están permanentemente buscando cómo diferenciarse con el resto, y no igualarse. Entonces, no hacerse cargo de que esa tendencia existe, también es un error que se comete frecuentemente. Y si eso es así, ¿por qué nos preocupa tanto la desigualdad, si a la vez estamos siempre buscando cómo diferenciarnos?

Y en el libro señalo que lo que nos molesta a los seres humanos es la desigualdad inmerecida, que el vínculo entre esfuerzo y retribución no se pierda, que la desigualdad no provenga de algún privilegio inmerecido. Entonces, más bien uno debe buscar igualdad de oportunidades, más que igualdades de resultados. Por lo tanto, todas estas comparaciones que se hacen, por ejemplo,  entre el 1% más rico de la población y el resto de los ciudadanos, son ejemplos forzados que buscan marcar un contraste que no es tal.

En el mismo análisis, existe un trabajo desarrollado por sicólogos evolucionarios y que fue publicado a comienzos del año pasado, que muestra que son tres las razones por las cuales nos preocupa la desigualdad: la compasión que nos produce las personas que están en situaciones vulnerables y por lo tanto queremos redistribuir; la envidia que nos genera quienes tienen grandes riquezas o están en las posiciones más altas, y el interés propio, que es cuando pensamos que esa redistribución nos va a favorecer de alguna manera.