El historiador chileno plantea que existe un fuerte cuestionamiento al “enorme aparataje burocrático que significa la Unión Europea; es un factor común a todos los países miembros”.
Publicado el 25.06.2016
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El Brexit se ha “robado” la atención mundial, y “El Líbero” profundiza en dicho fenómeno con Alfredo Jocelyn-Holt, doctorado en historia en la Universidad de Oxford, escritor, columnista y académico de la Universidad de Chile.

A su juicio, ¿por qué la mayoría de los votantes del Reino Unido votó por salirse de la Unión Europea?

-El euroescepticismo viene siendo muy fuerte en el Reino Unido desde los años 90, pero tiene toda una historia anterior no menor. En los años 70 los críticos de un acercamiento mayor con el resto de Europa eran hasta más fuertes entre laboristas que conservadores. De hecho, el involucramiento del Reino Unido en la comunidad europea siempre ha sido parcial; desde luego, no se aceptó participar de una divisa común. A este trasfondo histórico se suman factores más recientes, como el alto rechazo a los partidos políticos, muy de nuestra época (la pertenencia a la Unión Europea es percibida como un tema muy de políticos, ergo, el rechazo), y no ayuda en nada que, esta vez, el laborismo sea débil, y los conservadores estén divididos.

¿Este deseo de salirse de la UE es reciente en el Reino Unido o hay antecedentes históricos en la cultura británica de no identificarse con una estructura política comunitaria?

-El tema admite explicaciones a partir de motivaciones más recientes, pero pienso que desde una perspectiva más histórica (y menos política cortoplacista), hay claras manifestaciones de que el Reino Unido no se ve a sí mismo como parte integral de Europa, como podría ser el caso de países más interdependientes como Alemania, Francia, y también el mundo del Mediterráneo. No es infrecuente que ingleses confundan o bien asimilen el “continente” con “Europa”. Tampoco es raro que los británicos se vean a sí mismos en espacios extra-europeos como lo fue su extenso imperio colonial, y que en algo continúa a través de los nexos de la Commenwealth, la mancomunidad de naciones alguna vez bajo una misma corona. No es por tanto que los británicos no se identifiquen con estructuras comunitarias, sino que no necesariamente ese sentido es europeizante o que no se pueda compensar con otros lazos. Recordemos también que los británicos sienten afinidad compartida con los Estados Unidos, tras la Segunda Guerra Mundial, la “special relationship” como la denominara Churchill. Los ingleses (más incluso que los escoceses) se sienten próximos y distantes de los europeos. Les preocupa lo que pasa en Europa y cómo les puede afectar a su seguridad (por eso se involucraron en contra de Napoleón, el Kaiser y Hitler), pero también sienten que se pueden bastar a sí mismos, sentimiento insular que es geográfico pero también moral, como cuando tuvieron que luchar contra la Alemania nazi virtualmente solos.

-¿Es el Brexit esencialmente un problema generacional, ya que los mayores de 50 años votaron la salida, pero los de menor edad por quedarse en la UE?

-Se ha mencionado este punto, como también que los electores más viejos votan en mayor cantidad (y por tanto favorecen el haberse salido de la UE), no así los jóvenes. La brecha generacional es un tema que nos preocupa a todos, a los españoles, a los norteamericanos, a los chilenos. Tiene que ver, en parte, con la preocupación creciente de que, quizá, las nuevas generaciones no van a tener los mismos niveles de afluencia que sus padres. Pero si eso es el caso, por qué no acudieron más a votar a favor de la permanencia. Está también la dimensión populista y nacionalista. ¿Son las generaciones más adultas más proclives a posturas nacionalistas? Probablemente. No así necesariamente,  sin embargo, respecto al populismo. Las juventudes españolas y chilenas (he ahí Unidos Podemos en España o el progresismo tipo Revolución Democrática en este país) son sorprendentemente populistas. Por tanto, pienso que la pregunta y variable es atingente pero falta hacer más análisis.

Alfredo Jocelyn-Holt: “también es cierto que la crítica, si es que no el resentimiento, respecto al enorme aparataje burocrático que significa la Unión Europea, es un factor común a todos los países miembros. La Unión Europea es una propuesta confederativa que pretendía terminar con los nacionalismos”

-¿Este movimiento de salirse de la Unión Europea tiene razones particulares  dentro del Reino Unido o es similar a las corrientes de otros países, como Francia y Holanda que respaldan la salida?

-De ser ese el caso es porque habría una combinación de las vetas nacionalistas y populistas, con no poca sospecha del problema de los inmigrantes, de que se estaría perdiendo la singularidad nacional, etc. Pero también es cierto que la crítica, si es que no el resentimiento, respecto al enorme aparataje burocrático que significa la Unión Europea, es un factor común a todos los países miembros. La Unión Europea es una propuesta confederativa que pretendía terminar con los nacionalismos. Vale, gran idea, pero cómo puede una confederación, además, terminar con el divisionismo político que se sirve de grandes aparatos intervencionistas para marcar diferencias internas.

 -¿Está en riesgo la Unión Europea tal como la conocemos?

-Sí, quizá, si se produce un efecto dominó en otros países, también en EE.UU. de llegar, hipotéticamente a la Casa Blanca Donald Trump. No, si en Bruselas, Estrasburgo, Berlín y Paris, ya han pensado o están diseñando mecanismos que impidan los costos que van a significar que el Reino Unido se salga de la Unión. No era imprevisible el resultado de la votación del jueves. Llevan meses si no años barajando el escenario. Sarkozy, el otro día, salió diciendo que habría que revisar el tratado. En fin, lo que emerja seguramente va a ser distinto, pero es un golpe fuerte para los no euroescépticos en Londres, Berlín y París. De ellos depende la suerte de Bruselas y Estrasburgo.