Sobre el desafío de asumir el período entre 1960 y 2010, estando aún tan cerca de los acontecimientos, asegura que junto con descartar esa "objetividad" tampoco puede existir la arbitrariedad, porque esta consiste en asignar cuestiones por prejuicio ideológico o por otras razones, sin basarse en los datos que existen.
Publicado el 12.12.2016
Comparte:

En una pequeña oficina de la Universidad San Sebastián (sede Los Leones) atestada de libros de historia del mundo, desde publicaciones con títulos como “The Pinochet File” o “Allende habla con Debray”, sin dejar pasar otros como “The Soviet Union” o “The politics of Motherhood”, el académico Alejandro San Francisco habla de una nueva publicación: “Historia de Chile de 1960 a 2010”. 

historiatomoiPero ese amplio período el  profesor de historia no lo enfrentará con un solo libro. Primero, bautizará el próximo 15 de diciembre con una conferencia a las 19:00 horas en el Centro de Extensión y Estudios de USS dos tomos (de más de 500 páginas cada uno): “Democracia, esperanzas y frustraciones de Chile a mediados del siglo XX” y “El preludio de las revoluciones. El gobierno de Jorge Alessandri (1958-1964)”. La idea, cuenta, es publicar de 10 a 12 tomos en total en los próximos seis años, que se dedicarán a indagar y mostrar ciertos años de manera acotada.

Para adentrarse en la publicación, a continuación le dejamos algunos capítulos de ambos tomos: “Chile 1960-2010: Una era de transformaciones“, “La crisis chilena y el camino a las revoluciones” y “1956-1958 Tres años decisivos“. Cada texto lo puede descargar haciendo click en el título.

En esta tarea San Francisco se encuentra trabajando desde hace más de dos años con otros académicos (que firman como coautores): Sergiohistoriatomoii Carrasco, José Manuel Castro, Milton Cortés, Myriam Duchens, Gonzalo Larios y Ángel Soto. Con ellos se ha repartido la labor de indagar en cada año y cada aspecto como la vida cultural, la situación económica, las relaciones internacionales y la Iglesia Católica. Han consultado libros, diarios y hasta realizado entrevistas a personajes como Sergio Onofre Jarpa, Ministro del Interior de Augusto Pinochet, y Fernando Monckeberg, fundador del  Instituto de Nutrición y Tecnología en Alimentos de la Universidad de Chile y gran aporte para las investigaciones de desnutrición infantil del país.

“El Chile del 2010 era muy distinto al de 1960. Desde luego es importante tener presente que, entre los periódicos sismos y desastres de la naturaleza durante los gobiernos de esta época —período de solo cincuenta años—, el país también transitó los años más agitados y violentos del siglo XX, a causa de los ‘terremotos políticos’ que modificaron el paisaje de la historia nacional y del mundo”, se lee en la introducción del primer tomo a modo de presentación y justificación.

– ¿Por qué atreverse a tomar como punto de investigación un período tan reciente de la historia chilena?

– Porque es una época de grandes transformaciones en la historia de Chile. La primera razón que hay es porque habiendo muchos trabajos monográficos sobre los más diversos temas: partidos políticos, personajes, sucesos relevantes, publicación de fuentes en revistas especializadas y en forma de libros, o en capítulos de libros, a pesar de todo eso, nosotros queríamos contribuir con una edición de conjunto. Si uno lo analiza desde el punto de vista histórico-político, por ejemplo, es la época en que se produce la crisis de la democracia chilena, posteriormente la ruptura, la creación de un nuevo orden económico social y también de un nuevo orden constitucional. Y después una transición democrática que tuvo muchos éxitos en diversos aspectos, pero que hoy está puesta en entredicho, donde se encuentra el segundo elemento. Estudiar este proceso nos ayuda a comprender mejor el Chile de hoy, que es una cuestión que también es relevante.

– ¿Y por qué tomar como inicio de esta investigación el año 1960?

– Lo que ocurre es que nosotros dividimos la historia de Chile en lo que llamamos Centenario-Bicentenario y este es el último cuarto del bicentenario. Podría haber sido un poco antes, un poco después, pero sin perjuicio de eso es en ese momento que ya están catalizados dos procesos claves del Chile de mediados de siglo. El primero es que se ha consolidado la democratización política y esto significa que se ha ampliado el cuerpo electoral, hay numerosos partidos, alternancia en el poder, alternativas políticas, libertades y todo eso. Además, en la última etapa lo que se produce es un cambio de un grupo a otro. Por ejemplo de González Videla se pasa a Ibañez, de Ibañez se pasa a Alessandri, que es bastante contradictorio al anterior. Después de Alessandri uno de sus principales adversarios es Frei Montalva y de él, Salvador Allende. Es decir, puras contradicciones, no hay una continuidad, eso prueba la fortaleza del régimen democrático y de la alternancia en el poder, pero también de que algo está fallando, ¿qué está fallando? Hacia 1970 ya es claro que el sistema económico de Chile no puede dar mucho más de sí, pero además hay una crisis social que no ha tenido una adecuada solución de manera más permanente y eso se manifiesta en diversos ámbitos como la desnutrición, la falta de acceso a la vivienda, el agua potable, el alcantarillado y a una serie de otros bienes mínimos para llevar una vida en dignidad. Esta tensión entre una democratización política por un lado y un subdesarrollo económico y social por el otro, es muy interesante y me parece que 1960, siendo una fecha no exacta, es una fecha que logra articular esta cuestión.

– ¿Por qué tomar el gobierno de Alessandri como un “preludio de la revolución”?

– Si bien no hay revolución en tiempos de Alessandri, cuando él termina, las dos alternativas políticas son revolucionarias, la revolución en libertad de Frei Montalva y la revolución socialista. Y paralelamente, una cuestión que ciertamente no sucede en el gobierno de Alessandri, pero que tiene impacto en toda América Latina, es que en 1959 se produce la revolución cubana, entonces eso, que es un proceso interno de Cuba tiene una repercusión amplia en todo el continente y eso ya se siente, se percibe en el gobierno de Jorge Alessandri, aunque los principales admiradores del régimen cubano no están entre los partidarios del propio Alessandri.

– ¿Y cómo se escribe historia sin prejuicio?

– Hay que tratar de eliminar dos extremos, que obviamente son no propios de la disciplina histórica; uno es la plena objetividad, porque no existe. Las personas tiene una carga cultural, una formación determinada, una forma de acercarse a la realidad, valores y todo lo demás. Dicho eso, la objetividad debe ser descartada desde el punto de vista de su propia existencia y lo segundo que no puede existir es la arbitrariedad, porque la arbitrariedad es asignar cuestiones por prejuicio ideológico o por otras razones, sin basarse en los datos que existen. En historia lo que corresponde es mirar a las fuentes, a la documentación, consultarle al pasado más o menos qué era lo que estaba sucediendo y luego de eso tratar de explicar de una manera que sea compresible para las personas de hoy, lo que fue la historia en un determinado momento, podemos decir que eso tiene por un lado cierta subjetividad, pero por otro lado tiene el rigor del método histórico.

-¿Es ciertamente cíclica la historia?

-Es bien curioso, porque siempre se han dicho muchas cosas respecto a cómo evoluciona la historia. Algunos plantean que evoluciona en una marcha ascendente hacia el progreso y otros dicen que funciona por momentos cíclicos, otros que lo hace por maneras dialécticas. Bien, en general, nosotros vemos que en la historia se articulan participaciones de personas, de ideas, de estructuras y se van moviendo de una manera que es imposible saber hacia dónde se dirige, porque siempre está en juego la libertad humana que puede obrar en una u otra dirección. Dicho lo anterior, evidentemente hay cosas que podrían llamarse ciclos sin que lo sean, por ejemplo, los regímenes políticos tienen un momento fundacional y tiene una etapa de desarrollo, y eventualmente entran en crisis. Pero es un ciclo que es respecto de sí mismo, no es una vuelta al punto de partida. Eso es bueno tenerlo claro respecto a la evaluación de los distintos gobiernos, esto es casi una obviedad, pero todos los gobiernos tienen cosas positivas y negativas. Una manera de medirlo en los gobiernos, es si se logran traspasar el gobierno a uno de su misma coalición, esa sería una medida objetiva de verlo. Y la verdad, es que si uno analiza los últimos 80 años, es excepcional que un gobierno le traslade a alguien a uno de su misma coalición en Chile, a diferencia como ocurre en otras sociedades. Entonces, es algo que habría que evaluar… Ahora, en Chile no hay sistema de reelección como sí en España o en Estados Unidos.

– ¿Y cómo se puede evaluar este segundo ciclo de Michelle Bachelet?

– Es que eso es historia pura, y lo mío es por ahora hasta 2010. Yo me dedico a estudiar más el pasado, pero creo que a este gobierno todavía le falta mucho, dependerá mucho de cómo sea el resultado de la próximas elecciones. Lo que sí podemos tener hoy día es una cantidad importante de información que se va a ir agregando.

 

FOTO: LORENA TASCA