Carlos Tenorio, en conversación con "El Líbero", señala que no hubo apremios de ningún tipo para que José Peralino declarara sobre su participación y la de otros 10 imputados en el asesinato del matrimonio. "Esa una teoría que ha construido con mucho ímpetu la defensa, tratando de desvirtuar la prueba de cargos", sostiene.
Publicado el 19.02.2017
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El lunes pasado la Corte Suprema ordenó reabrir la investigación por supuestos apremios ilegítimos al comunero mapuche José Peralino Huinca, uno de los 11 imputados en la investigación por incendio con resultado de muerte del matrimonio Luchsinger Mackay en enero de 2013.

Peralino Huinca reconoció en una declaración su participación -y la de más personas, como la machi Francisca Linconao– en el incendio, sin embargo, en la audiencia de formalización -en marzo de 2016- negó sus dichos y denunció presiones de la PDI para entregar los nombres de los supuestos participantes en el ataque. El abogado de la familia Luchsinger, Carlos Tenorio, cree que esta investigación no tendrá ninguna incidencia en el caso del incendio en el fundo Granja Lumahue, ya que “tengo la certeza que Peralino no fue objeto de apremios y mucho menos de apremios ilegítimos” y agrega que “esa es una teoría que ha construido con mucho ímpetu la defensa, tratando de desvirtuar la prueba de cargos”.

Pero esta semana, además, el único condenado de la causa, Celestino Córdova Tránsito, amenazó de muerte a uno de los acusados, Luís Tralcal Quidel, tras una discusión al interior de la cárcel de Temuco. En conversación con “El Líbero” el abogado sostiene que “tiene total lógica” porque “no tuvo el apoyo que habitualmente pueden tener imputados por esta clase de causas, de connotación pública vinculadas a lo que comúnmente se conoce como el ‘conflicto'”.

– ¿Cómo afecta al caso Luchsinger-Mackay que se reabra la investigación sobre el testimonio de José Peralino?

– De ninguna forma. Primero, porque la familia Luchsinger no es parte en la causa de Peralino, esa es una causa que se inicia por una querella de Peralino en contra de dos funcionarios policiales ante los cuales prestó declaración en la causa Luchsinger-Mackay. En la causa de Peralino propiamente tal nosotros no tenemos ninguna vinculación, ahora bien, al tenor de lo resuelto por la Corte Suprema me parece que tampoco nos afecta, porque lo que hace es decir ‘el sobreseimiento se dictó sin esperar dos diligencias de la investigación que ya estaban decretadas en la carpeta’, por lo tanto ordena dejar sin efecto ese sobreseimiento y reabrir la investigación a objeto que se realicen esas diligencias. Yo tengo la más plena convicción que esa investigación va a terminar en nada, porque tengo la certeza de que Peralino no fue objetivo de apremios y mucho menos de apremios ilegítimos, esa es una teoría que ha construido con mucho ímpetu la defensa, tratando de desvirtuar la prueba de cargos. En el juicio oral demostraremos todo lo contrario, la única declaración mendaz de Peralino es la que prestó en la audiencia de formalización que fue una declaración absolutamente influenciada e inducida por todos los abogados defensores y a la tensión a la que Peralino se sometió, cuando se enfrentó a las personas que estaba sindicando como autores de este delito cometido contra el matrimonio.

– ¿Qué pasa en el caso hipotético que se desestime la declaración?

– No me he puesto en ese escenario porque tengo la convicción de lo contrario, pero eventualmente si alguien acreditase en cualquier investigación que se prestó una declaración bajo apremio, por cierto que afecta el marco de una investigación pero, insisto, yo tengo la más absoluta certeza, estoy convencido en que esa querella y esa acusación que formula la defensa de Peralino es absolutamente mendaz; aquí él no fue objeto de apremio, así que si bien no conozco la carpeta de investigación en detalle, sí algunas piezas, no tengo la menor duda de que se pueden desarrollar todas las diligencias que sean necesarias y con eso no se va a acreditar jamás, porque no ocurrió así.

– Está muy seguro de que no llegara a ninguna parte…. 

– Yo no conozco personalmente a los funcionarios policiales, no tengo un conocimiento cabal de cómo son como personas, no tengo por qué poner en duda su declaración, me merecen total confianza, pero adicionalmente a eso, Peralino prestó declaraciones ante dos fiscales de la región quienes merecen toda mi confianza, conozco su trabajo y calidad de persona. No voy a poner ni un segundo en duda la versión de ellos. Además, sostengo con mucha seguridad que eso es mendaz porque Peralino declaró dos veces antes de prestar declaración en la audiencia de formalización que es cuando “supuestamente se desdice” y, remarco las comillas, porque la verdad es que yo estuve presente en la audiencia de formalización y si se desdijo, lo hizo muy mal, porque ya vamos a analizar en el juicio, qué tan mala fue la declaración de Peralino. En la primera declaración, que es la de noviembre de 2013, reconoce e identifica a todos los otros imputados junto a otras personas que no puede identificar, sin embargo él se resta de participación en el hecho, una cuestión desde la perspectiva de las máximas de la experiencia, que es completamente plausible, porque las personas tienden a restarse de la posibilidad de autoincriminarse. Posteriormente, todas las comunicaciones que sostuvo Peralino con funcionarios policiales que seguían en esta investigación son de Peralino a ellos, eso no parece consistente con una teoría de apremio, porque nadie que se ve apremiado está llamando al apremiante. Y acto seguido, porque pesa en su conciencia haber participado en este crimen tan atroz, finalmente presta una declaración completa, antes dos funcionarios de la policía de investigaciones.

– ¿Corre el riesgo el juicio Luchsinger Mackay? Esa declaración es la que permitió formalizar a otras diez personas…

– Jamás se va a acreditar que hubo apremio ilegítimo, porque no lo hubo.

– ¿Está de acuerdo con que se reabra la investigación?

– Me parece razonable la resolución de la Corte, porque si efectivamente hay diligencias pendientes, lo mejor es que se desarrollen antes de llegar a una conclusión tan relevante dentro del proceso penal como es el sobreseimiento definitivo. Eso además tiene una arista que a nosotros sí nos beneficia como parte querellante, porque a pesar de no ser querellantes de esa investigación en particular, sí somos parte medular de la causa del matrimonio y hemos sostenido desde el día uno que todo este proceso se desarrolle con los máximos estándares de transparencia, por lo tanto, si es necesario hacer 10 diligencias más, que se hagan, en el fondo esto ya está agotado, ya estamos en la preparación del juicio oral.

Amenaza de muerte de Celestino Córdova a Luis Tralcal Quidel

– ¿Qué le parece la amenaza que hizo Celestino Córdova al otro imputado en la causa, Luis Tralcal?

– Tiene total lógica, nosotros siempre sostuvimos a partir del primer juicio que Córdova fue dejado en el sitio del suceso producto de la herida que le infringió don Werner Luchsinger con su arma de fuego y con posterioridad a eso, uno entraba a percibir que efectivamente había sido abandonado en términos amplios, que no tuvo el apoyo que habitualmente pueden tener imputados por esta clase de causas de connotación pública vinculadas a lo que, comúnmente, se conoce como el “conflicto”. Vimos que hubo menos presencia de personas vinculadas a estas causas y que acuden a los tribunales. En el caso de Córdova estuvo más abandonado y nos hacía mucho ruido eso, en algún momento lo comentamos harto, hace dos o tres años. Los hechos que salieron en la prensa en estos días me parecen coincidentes y consistentes con esa visión de lo ocurrido.

– Pareciera que hay un ruptura entre el condenado y los demás acusados de la causa…

– Efectivamente, porque nadie ha prestado -salvo Peralino- declaración. Celestino Córdova nunca habló durante el proceso en su contra pese a que tenía el derecho, nunca dio una teoría alternativa del caso que pudiese decir ‘sabe, yo no participé o no tuve la participación que se me atribuye’. Claramente eso lo hizo porque las pruebas eran contundentes y sostener lo contrario era un absurdo y una pérdida de tiempo. Además en este mismo proceso, menos Peralino, los otros imputados no han hablado y no han declarado bajo ningún respecto, probablemente tampoco lo van a hacer y harán uso de su derecho a guardar silencio.